En un análisis profundo y provocador, el analista político norteamericano Richard Wolff ha descrito el reciente giro en la política exterior y económica de Perú como el despertar de un «zombi geopolítico» que ha decidido dar un golpe sobre la mesa, dejando helados a los gobiernos progresistas de la región.

Según Wolff, la oligarquía limeña, acorralada por la inestabilidad interna, ha ejecutado una maniobra de supervivencia radical y cínica que busca frenar los proyectos de integración liderados por Gustavo Petro en Colombia y Claudia Sheinbaum en México.
El «Dumping Regulatorio»: La estrategia de la sumisión
Perú ha decidido transformarse en lo que Wolff denomina un «agujero negro regulatorio» o una especie de «Singapur libertario». Esta política inesperada consiste en renunciar a la soberanía nacional para convertirse en la plataforma logística más barata del hemisferio. Entre las medidas más agresivas destacan:
- Zonas económicas especiales de facto: En el corredor Lima-Chancay, las leyes nacionales prácticamente dejan de aplicar para el capital extranjero.
- Estabilidad tributaria extrema: Ofertas de tasa cero para la reexportación y 40 años de invariabilidad de impuestos.
- Facilidades infraestructurales: Decretos de urgencia que eliminan estudios de impacto ambiental y permiten expropiaciones exprés para carreteras que conecten con el puerto.
El golpe maestro contra los proyectos de Petro y Sheinbaum
La jugada peruana ha impactado directamente en las ambiciones de sus vecinos. Colombia, que buscaba construir un canal seco ferroviario soberano y ecológico con el apoyo de los BRICS, ha visto cómo China ha puesto el proyecto en «pausa técnica». Wolff explica que Pekín, actuando como un «capitalista despiadado», prefiere la oferta gratuita y sin regulaciones de Perú antes que lidiar con los sindicatos, impuestos y comunidades indígenas de Colombia.
Por otro lado, México enfrenta una «guerra de precios» por el futuro del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Mientras el gobierno de Sheinbaum exige que las empresas paguen impuestos y respeten derechos laborales, Perú se ofrece como el «esquirol del continente», prometiendo mano de obra barata y la ausencia de sindicatos reales.
Minería y Geopolítica: La «carrera hacia el fondo»
En el sector minero, Perú ha saboteado los intentos de crear un bloque soberano del litio o el cobre. Mientras Chile y México aumentan los impuestos o nacionalizan recursos para financiar derechos sociales, Perú ha garantizado 30 años sin subidas de impuestos a las mineras globales. Esto ha provocado una fuga de inversiones desde Sonora o Antofagasta hacia Arequipa y Cajamarca.
Geopolíticamente, esta situación beneficia a sectores en Washington, que ven en Perú un saboteador de la unidad de izquierda en la región. Wolff señala que Perú actúa como una cuña que impide la consolidación del bloque México-Colombia-Brasil. Además, menciona que la economía peruana se ve «dopada» por una liquidez sucia proveniente de zonas grises y lavado de dinero, lo que da una falsa apariencia de fortaleza al sol peruano frente a otras monedas.
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La advertencia de Richard Wolff
Para Wolff, el modelo peruano es un «castillo de naipes». Se trata de una «acumulación por despojo» que busca generar dólares rápidos para comprar lealtades temporales y sobrevivir los próximos cinco años, a costa de una futura explosión social y del vaciamiento de los recursos nacionales.
El analista advierte a México y Colombia que no deben caer en la tentación de bajar sus estándares para competir, pues eso validaría la «venta de garaje» de la soberanía. En última instancia, la estabilidad de los proyectos progresistas en el norte y el sur depende ahora de que este modelo de «capitalismo de saqueo» en Perú no logre consolidarse.
Redacción Albitrio Fabrepe sobre análisis politico de Richard Wolff en youtube.
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