La inminente reaparición del petróleo venezolano en el mercado estadounidense está reordenando, pieza por pieza, el mapa energético de América del Norte. Lo que para Washington es una jugada estratégica, para México podría convertirse en un golpe directo a su papel como segundo mayor proveedor de crudo a Estados Unidos.

01/09/2026. Estados Unidos dio luz verde al regreso del crudo de Venezuela, una decisión que, según especialistas, amenaza con desplazar a México en un mercado donde Canadá domina y donde cada barril cuenta. El analista energético George Baker, desde Houston, advierte que la competencia será inmediata y especialmente dura para Pemex.
Hasta octubre de 2024, Canadá abastecía a Estados Unidos con más de 4.3 millones de barriles diarios. México ocupaba el segundo lugar con 519 mil barriles, seguido por Arabia Saudita y Venezuela, que pese a sus limitaciones operativas aún enviaba 135 mil barriles diarios. Pero ese equilibrio podría romperse.
Baker explica que la posible exención otorgada por la OFAC a una firma global para reanudar compras de crudo venezolano abre la puerta a un flujo que llevaba años restringido. Y si Washington y Caracas logran estabilizar su relación, el impacto será inmediato: más petróleo venezolano entrando por la costa del Golfo y menos espacio para proveedores tradicionales como México.
Analistas de Argus coinciden. Señalan que la reactivación de PDVSA podría redirigir cargamentos hacia refinerías estadounidenses, afectando tanto a México como a los pequeños refinadores chinos que se beneficiaron de los descuentos venezolanos en 2025. Además, cualquier envío inicial deberá venderse exclusivamente en el mercado estadounidense, una condición que acelera la presión competitiva.
Estados Unidos ya conversa con grandes firmas comerciales y bancos para movilizar entre 30 y 50 millones de barriles venezolanos almacenados en tierra y en flotación. Sin embargo, para que el flujo sea sostenido, Washington deberá retirar las sanciones que hoy solo permiten a Chevron operar con volúmenes limitados. En diciembre de 2025, la petrolera estadounidense importó 120 mil barriles diarios desde Venezuela.
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Argus detalla que, en lugar de una licencia general, Estados Unidos está optando por exenciones privadas con condiciones específicas, un mecanismo que permite controlar el ritmo y destino del crudo venezolano. Paralelamente, el secretario del Tesoro, Scott Bensent, confirmó que se levantarán sanciones a ciertas entidades venezolanas, bajo supervisión directa del Departamento del Tesoro, tal como había adelantado el presidente Donald Trump.
El mensaje es claro: Venezuela vuelve al juego. Y México, que durante años aprovechó el vacío dejado por PDVSA, podría ver cómo ese espacio se reduce rápidamente.
Redacción DHH.
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