Luego de 25 años, Europa y Mercosur sellan un pacto histórico que redefine el mapa económico y geopolítico del planeta

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Tras más de un cuarto de siglo de negociaciones intermitentes, la Unión Europea y Mercosur firman este sábado en Asunción un acuerdo comercial que redefine el mapa económico y geopolítico del planeta. Lo que durante décadas fue un proyecto aplazado por diferencias internas y resistencias sectoriales, hoy se convierte en una respuesta estratégica a un mundo sacudido por la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump.


Jefes de Estado durante la LXVII Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común del Sur (Mercosur)

01/16/2026. La victoria del republicano aceleró un proceso que llevaba años encallado. Apenas instalado el nuevo escenario político en Washington, Ursula von der Leyen viajó a Montevideo para cerrar el principio de entendimiento que ahora se formaliza en Paraguay. El pacto, sin embargo, aún debe superar el examen del Parlamento Europeo y de los congresos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, además de eventuales batallas judiciales.

Asunción, escenario simbólico de un giro histórico

La capital paraguaya vuelve a ocupar un lugar central en la historia del bloque sudamericano. Allí nació Mercosur en 1991 y allí se firmará un acuerdo que busca revitalizarlo. El Gran Teatro José Asunción Flores ya está preparado para recibir a los líderes regionales y a Von der Leyen, en un ambiente marcado por la ausencia notable de Luiz Inácio Lula da Silva, quien envió a su canciller en señal de descontento por retrasos previos de la UE.

Un acuerdo monumental con resistencias internas

El pacto no está exento de tensiones. Agricultores europeos —incluidos los españoles, que este viernes protestaron con tractoradas— temen la competencia sudamericana. Aun así, el acuerdo promete crear la mayor zona de libre comercio del mundo: 720 millones de consumidores y economías que juntas representan una cuarta parte del PIB global.

El 92% del comercio bilateral quedará libre de aranceles en un periodo de hasta 15 años. Mercosur reforzará su papel como proveedor de alimentos y minerales estratégicos, mientras que Europa ampliará su presencia industrial en la región.

Interior del parlamento francés, en París, el 13 de enero de 2026.

Más que comercio: un movimiento geopolítico calculado

Para Bruselas, el pacto es una apuesta para recuperar influencia en una región donde China ha avanzado con fuerza y donde Estados Unidos sigue siendo un actor dominante. Expertos europeos subrayan que el acuerdo forma parte de una estrategia más amplia que incluye los recientes avances con Indonesia y las negociaciones con India.

La competencia por materias primas críticas —clave para la transición energética— también pesa. Mercosur posee reservas esenciales que Europa necesita para reducir dependencias y fortalecer su autonomía estratégica.

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Sudamérica: entre el pragmatismo y la asimetría

En el Cono Sur, la firma llega sin grandes debates públicos. Ni la industria manufacturera —potencial perdedora— ha mostrado resistencia significativa. Sin embargo, especialistas advierten que el acuerdo podría profundizar la primarización de las economías del bloque y consolidar una relación desigual con Europa.

Aun así, el pacto ofrece a Mercosur una salida a años de parálisis interna y fragmentación política. Pero también abre nuevos desafíos: cómo repartir cuotas de exportación, cómo coordinar la ratificación y cómo evitar que un país quede rezagado si la UE aprueba el acuerdo antes que ellos.

Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.

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