La firma del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur firmado este sábado en Asunción, marca el inicio de una nueva etapa… pero no del tipo que imaginan sus defensores. Tras 25 años de negociaciones, el pacto enfrenta ahora su prueba más difícil: una ratificación parlamentaria plagada de obstáculos, resistencias nacionales y amenazas legales que podrían retrasarlo durante años.

01/17/2026
Un pacto dividido en dos velocidades
La Comisión Europea optó por una arquitectura jurídica que permite activar de forma más rápida el capítulo comercial del acuerdo. Al tratarse de una competencia exclusiva de la UE, basta con el visto bueno del Parlamento Europeo para que esta parte entre en vigor de manera provisional.
El resto del acuerdo —el que incluye compromisos políticos y de cooperación— deberá superar un proceso mucho más exigente: la aprobación de los 27 parlamentos nacionales. Solo entonces el pacto será plenamente operativo.
Eurocámara: un voto imprevisible y fracturado
Antes de llegar al pleno, las comisiones de Comercio Internacional y Asuntos Exteriores deberán emitir su posición. Pero incluso si superan ese filtro, el resultado final es incierto.
- Francia se mantiene firmemente en contra, presionada por un sector agrícola que ve el acuerdo como una amenaza directa.
- Polonia, con una delegación numerosa en el Partido Popular Europeo, también se inclina hacia el rechazo.
- Bélgica e Irlanda podrían sumarse al bloque crítico.
- Los Verdes, la Izquierda y el grupo Patriotas por Europa ya anunciaron su voto negativo.
El clima político se tensó aún más cuando Patriotas por Europa —grupo donde se integra Vox— presentó una nueva moción de censura contra Ursula von der Leyen por impulsar el acuerdo.
La Comisión intenta salvar el pacto
Bruselas insiste en que el acuerdo es sólido y beneficioso para ambas regiones. El portavoz de Comercio, Olof Gill, aseguró que la Comisión trabaja activamente para convencer a los eurodiputados y lograr una mayoría suficiente.
Sin embargo, el calendario depende ahora de la Eurocámara, que decidirá cuándo someter el texto a votación.
Un posible freno judicial
El Parlamento Europeo podría solicitar al Tribunal de Justicia de la UE un dictamen sobre la legalidad del mecanismo de reequilibrio incluido en el pacto y sobre la base jurídica utilizada para permitir la ratificación parcial sin intervención de los parlamentos nacionales.
Si se activa esta vía, el proceso quedaría congelado hasta que el tribunal emita su opinión.
A esto se suma la amenaza de Polonia, cuyo ministro de Agricultura anunció que Varsovia recurrirá el acuerdo ante la justicia europea para proteger a su sector agrícola.
El verdadero desafío: los parlamentos nacionales
Incluso si el Parlamento Europeo aprueba el acuerdo, la batalla continuará en cada capital europea. Austria ya ha votado en contra y obligó a su gobierno a vetarlo en el Consejo. Los Países Bajos hicieron lo mismo en 2024, aunque su nueva administración ha cambiado de postura.
La ratificación completa podría tardar años, y cualquier parlamento nacional tiene poder de veto.
Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.
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