En el exclusivo escenario del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el equipo de Donald Trump ha presentado una visión que busca transformar radicalmente el paisaje de la Franja de Gaza, pasando de la devastación de la guerra a un despliegue de lujo arquitectónico frente al mar.

01/22/2026. Jared Kushner, yerno del expresidente y figura clave en esta iniciativa inmobiliaria, fue el encargado de revelar los detalles de la «nueva Gaza», un proyecto que contempla convertir el enclave en un centro turístico y logístico de primer nivel.

Un Manhattan en el Mediterráneo
La propuesta no escatima en dimensiones. El Plan Maestro visualiza la construcción de 180 rascacielos residenciales y hoteleros a lo largo de los 40 kilómetros de costa de la Franja. Según las imágenes presentadas, el territorio —marcado por tres años de ofensiva militar y la pérdida de más de 70.000 vidas— se transformaría en una red de ciudades modernas con puertos masivos, aeropuertos, centros de datos y complejos deportivos.
El propio Trump, apelando a su instinto de constructor, ha elogiado el valor estratégico de la zona, calificándola como una «preciosa propiedad junto al mar» con un potencial económico inigualable. El objetivo financiero es ambicioso: inyectar 25.000 millones de dólares para crear una economía que alcance los 10.000 millones de dólares en 2035 y genere medio millón de empleos.

El modelo de reconstrucción: De sur a norte
El plan se ejecutaría en cuatro fases, iniciando en el sur para avanzar progresivamente hacia el norte. La pieza central de la primera etapa sería Rafah, ciudad actualmente devastada que el proyecto propone reconstruir con:
- 100.000 viviendas nuevas.
- Avenidas arboladas y una infraestructura que incluye 200 escuelas y 75 centros médicos.
- La reapertura del paso fronterizo con Egipto bajo un nuevo comité tecnocrático.
Realidad frente a utopía: Los obstáculos del plan
A pesar de la brillantez de los renders presentados, la viabilidad del proyecto enfrenta muros diplomáticos y militares casi insuperables. Kushner ha sido tajante al afirmar que no existe un «plan B» y que la primera piedra solo se pondrá tras el desarme total de Hamás.
Sin embargo, los desafíos son inmediatos:
- Incertidumbre financiera: Aún no se han identificado inversores concretos dispuestos a aportar el capital necesario.
- Conflicto activo: Mientras se proyectan rascacielos, los ataques israelíes persisten y las negociaciones para la liberación de rehenes y el despliegue de fuerzas de paz avanzan con extrema lentitud.
- Controversia ética: El plan evoca propuestas anteriores de Trump que sugerían el desplazamiento de la población local para construir resorts de lujo, lo que sigue generando una profunda indignación internacional.
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Esta «nueva Gaza» se presenta como una apuesta de todo o nada, donde el futuro del enclave depende de una transición política y militar que, por ahora, parece lejana a la realidad del terreno.
Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.
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