La tormenta legal que rodeaba al icónico cantante Julio Iglesias ha dado un giro definitivo en territorio europeo. La Fiscalía de la Audiencia Nacional española ha tomado la decisión de archivar la investigación abierta contra el artista por presunto acoso y agresión sexual, tras concluir que los tribunales de ese país no tienen la competencia ni la jurisdicción necesarias para procesar el caso.

01/23/2026.
Un conflicto de fronteras y leyes
El carpetazo judicial no se debe a una valoración de la inocencia o culpabilidad sobre los hechos, sino al estricto cumplimiento de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Según el decreto del ministerio público, no se cumplen los requisitos para que España investigue, ya que los hechos ocurrieron en el extranjero (específicamente en República Dominicana y las Bahamas en 2021) y ninguna de las partes involucradas mantiene un vínculo de residencia o nacionalidad relevante con el país ibérico en este contexto.
Las denunciantes son de nacionalidad extranjera y no residen en España, mientras que los denunciados —Iglesias y otros dos colaboradores— tampoco tienen su «centro de vida» o residencia actual en territorio español. La Fiscalía subrayó que el criterio decisivo es la falta de conexión material con España, determinando que los hechos deben ser perseguidos por los estados donde presuntamente ocurrieron las agresiones y donde se encuentra la evidencia.
Relatos de una convivencia bajo sospecha
El caso, que salió a la luz tras una investigación periodística de eldiario.es y Univision, se basaba en los testimonios de dos ex empleadas: una trabajadora doméstica y una fisioterapeuta. Las acusaciones dibujaban un panorama sombrío en las mansiones del cantante:
- «Rebeca», nombre ficticio de la empleada doméstica, denunció tocamientos inapropiados, agresiones físicas y haber sido obligada a participar en actos sexuales grupales.
- «Laura», la fisioterapeuta, alegó besos y tocamientos no consentidos, además de un ambiente de control extremo sobre su alimentación y amenazas constantes de despido.
Las mujeres aportaron documentos, grabaciones y mensajes de WhatsApp para respaldar sus denuncias por trata de seres humanos, lesiones y violaciones a los derechos de los trabajadores.
La defensa de Iglesias: Mensajes de afecto como prueba
Por su parte, el intérprete de 82 años ha mantenido una postura firme, calificando las acusaciones como «absolutamente falsas». En un intento por limpiar su imagen y mitigar el «grave daño reputacional», Iglesias utilizó sus redes sociales para publicar capturas de pantalla de chats.
En estas conversaciones, supuestamente mantenidas después de los incidentes denunciados, las trabajadoras le enviaban mensajes con frases como «siempre te recuerdo con cariño» o «te quiero mucho». Con esto, el cantante buscó demostrar que mantenía una relación cordial y afectuosa con su personal, contradiciendo la narrativa de abuso.
¿Qué sigue para el caso?
Aunque la justicia española ha dado por terminadas sus diligencias, este archivo no produce efectos de «cosa juzgada». Esto significa que las denunciantes tienen la puerta abierta para presentar sus reclamos ante los órganos judiciales de República Dominicana y las Bahamas, que son los países territorialmente competentes para juzgar lo ocurrido en sus tierras. Por ahora, el destino legal del astro de la música queda en manos de lo que decidan emprender las autoridades caribeñas.
Redacción Elena Calzadilla para DHH.
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