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La «junta de paz» de Trump: un club exclusivo de mil millones de dólares que amenaza a la ONU

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La diplomacia global atraviesa un sismo sin precedentes tras el lanzamiento formal de la Junta de Paz, una iniciativa del presidente estadounidense Donald Trump presentada en Davos que busca redefinir la gestión de conflictos internacionales. Lo que comenzó como una propuesta para administrar la posguerra en Gaza ha mutado en una estructura de poder global que, según analistas, no solo busca competir con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sino vaciarla de contenido y relevancia.

01/25/2026. A diferencia de la estructura democrática y burocrática de la ONU, la Junta de Paz se rige por una lógica empresarial y personalista. Donald Trump no es solo su presidente inaugural, sino su líder permanente, con poder de veto absoluto y la capacidad de elegir a su propio sucesor. El acceso a este círculo de influencia tiene un precio exorbitante: mil millones de dólares para obtener una membresía permanente, fondos que, a diferencia de los presupuestos auditados de organismos internacionales, quedan bajo el control directo del presidente de la Junta.

Lula da Silva: «Trump quiere ser el dueño de una nueva ONU»

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha convertido en una de las voces más críticas frente a esta nueva arquitectura global. Lula ha acusado a Trump de intentar socavar el multilateralismo para imponer la «ley del más fuerte» y el unilateralismo mediante una entidad donde él sea el único dueño.

Durante un acto en Salvador de Bahía, el mandatario brasileño defendió el rol central de las Naciones Unidas, señalando que ha mantenido conversaciones con líderes de Rusia, India y México para coordinar una defensa del sistema internacional vigente. Además de rechazar la invitación a integrarse a la Junta, Lula manifestó su indignación por las intervenciones militares en la región y cuestionó los planes de reconstrucción de Gaza impulsados por el entorno de Trump.

Puedes leer: Xi pide a Lula que defiendan el “rol central” de la ONU

Un organismo de lealtades y exclusiones

La composición de la Junta refleja un cambio drástico en las alianzas tradicionales. Mientras que aliados históricos como Francia, Alemania y el Reino Unido brillaron por su ausencia en la firma del estatuto en Davos, figuras polémicas y naciones alineadas ideológicamente con Trump, como Javier Milei de Argentina y Viktor Orbán de Hungría, han buscado su lugar en la mesa. Para muchos de estos países, el pago de la membresía no es solo una inversión diplomática, sino un «seguro» para garantizar una línea directa con la Casa Blanca en la toma de decisiones estratégicas.

La gran interrogante que queda en el aire es la legitimidad y legalidad de este organismo. Expertos advierten que las intervenciones de la Junta en conflictos globales, fuera del marco del Consejo de Seguridad de la ONU, podrían constituir violaciones al derecho internacional. Sin embargo, el riesgo real para la ONU no es su abolición inmediata, sino una «inanición funcional»: al drenar la atención, el dinero y la toma de decisiones hacia la Junta de Paz, el sistema multilateral tradicional podría quedar reducido a una cáscara vacía.

El mundo observa ahora si esta organización se consolidará como el organismo más influyente del siglo XXI o si quedará como un experimento costoso de autoridad presidencial destinado a desvanecerse cuando cambien los vientos políticos en Washington.

Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.

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