El tablero geopolítico mundial ha sufrido una sacudida sísmica tras la ejecución de la “Operación Furia Épica”, una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán que ha puesto en vilo a los mercados energéticos.

02/28/2026. La escalada, que incluyó ataques a la infraestructura de misiles y el programa nuclear iraní, ha provocado que el Estrecho de Hormuz, la arteria más vital para el comercio de petróleo en el planeta, fuera cerrado por Teherán, desatando temores de un shock energético prolongado.
El Estrecho de Hormuz
El punto crítico de esta crisis se centra en el Estrecho de Hormuz, una vía marítima estratégica por la cual transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo cada día. Países como Arabia Saudita, Irak y Emiratos Árabes Unidos dependen de este paso para llevar su crudo al mercado global.
Con el cierre del estrecho y la recomendación de las autoridades estadounidenses de que los buques comerciales se mantengan alejados de la zona debido a la “importante actividad militar”, la logística del transporte de energía ha quedado paralizada. Grandes petroleras ya han suspendido sus envíos de crudo, combustible y gas natural a través de esta ruta.

Precios en ascenso y reacción de los mercados
Antes de que los mercados cerraran por el fin de semana, el crudo Brent ya mostraba señales de tensión, situándose en los 72.87 dólares por barril, su nivel más alto en siete meses. Sin embargo, los analistas advierten que la reapertura de las operaciones traerá una volatilidad extrema. Se estima que, si el conflicto se mantiene contenido, el precio podría saltar rápidamente a los 80 dólares, pero una afectación directa a la infraestructura iraní, como la terminal en la isla de Kharg, podría disparar los precios aún más.
El “Mega-Aumento” de la OPEC+ como salvavidas
Ante la amenaza de una inflación global descontrolada, la alianza OPEC+ (que incluye a potencias como Arabia Saudita y Rusia) ha convocado a una reunión de emergencia. El bloque analiza un incremento masivo y agresivo en la producción de crudo para intentar estabilizar los precios y suplir cualquier déficit causado por la interrupción del suministro iraní, que exporta cerca de 1.6 millones de barriles diarios, principalmente a China.
Impacto en otros activos
La incertidumbre no solo golpea al petróleo. Mientras los inversores buscan refugio en el oro (que ha subido un 22% en 2026) y el franco suizo, otros activos como el bitcoin han mostrado debilidad, perdiendo valor tras el inicio de las hostilidades. Por su parte, las aerolíneas globales han comenzado a cancelar vuelos masivamente en la región ante el cierre de espacios aéreos, sumando presión a la economía mundial.
El futuro inmediato del mercado energético dependerá de la duración del bloqueo en el Estrecho de Hormuz y de la magnitud de las represalias militares. Si la tensión se prolonga, el mundo podría enfrentar una nueva etapa de precios energéticos elevados que complicaría el crecimiento económico global en 2026.
Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.
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