Los gobiernos de Estados Unidos y Cuba mantienen negociaciones confidenciales desde hace más de tres meses para definir los términos de lo que se describe como una «rendición» del régimen cubano.

Según revelaciones de la periodista María Idalia Gómez, estas conversaciones —que se llevan a cabo cara a cara en diversos puntos de México y EE.UU. buscan no solo una transición política en la isla, sino la extirpación total de la influencia de inteligencia cubana en el continente.
El heredero en la mesa de negociación
El rostro principal de este diálogo histórico es Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y jefe del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de La Habana. Aunque Cuba intentó Bolivia: jornada para escoger gobiernos regionales y locales transcurrió con normalidad – dehablahispana.cominicialmente incluir a México o Rusia como intermediarios, Washington rechazó cualquier mediación, forzando un trato directo entre las potencias. Bajo este esquema, la familia Castro participa únicamente como consejera, mientras se discute un futuro donde el actual presidente, Miguel Díaz-Canel, y la cúpula castrista abandonen el poder a menos que se garantice un proceso electoral inmediato.
El fin del espionaje y la «ruta de la corrupción»
La exigencia más severa de la Casa Blanca es el desmantelamiento de las redes de inteligencia operativa que Cuba ha desplegado por 20 años en América Latina, utilizando fachadas como misiones médicas o de apoyo. Estados Unidos ha identificado a México como el nodo más importante de estos servicios y exige que Cuba proporcione nombres y retorne a sus agentes de forma pacífica.
Además, la negociación incluye un punto crítico para la política regional: la entrega de información detallada sobre actos de corrupción y vínculos con políticos latinoamericanos, especialmente en México, Ecuador, Colombia y Puerto Rico. Washington busca rastrear operaciones de lavado de dinero, beneficios a guerrillas y transferencias de recursos hacia países como Irán.

Una «implosión» controlada ante la crisis
La isla enfrenta un deterioro crítico con provincias que pasan hasta 40 horas sin luz, agua o gas. Ante este escenario, Estados Unidos ha dejado claro que solo enviará suministros de alimentos y servicios una vez que se firmen los acuerdos. El objetivo estratégico no es provocar una revolución armada, sino una «implosión» natural debido a la falta de recursos, permitiendo una salida negociada que evite un vacío de poder caótico.
Algunos de los puntos claves de un psobile acuerdo sobre la mesa segun la periodista María Idalia Gómez serian,garantía de no intervención militar por parte de Estados Unidos, depuración del G2 (inteligencia cubana) y de las fuerzas armadas, cese de la venta de armas rusas e iraníes en la región a través de Cuba y el Análisis caso por caso de propiedades expropiadas, incluyendo el histórico litigio millonario con la empresa Bacardí.
Puedes leer: Bolivia: jornada para escoger gobiernos regionales y locales transcurrió con normalidad – dehablahispana.com
Nicaragua en la mira
Este «teatro de operaciones» de inteligencia no termina en La Habana. Se ha confirmado que, de manera paralela, existen negociaciones con el hijo de la presidenta de Nicaragua para una transición similar. El plan maestro de Washington apunta a diciembre como fecha límite para ver resultados tangibles que eliminen cualquier residuo de sistemas de izquierda que consideran «vencidos y acabados» en la región. De concretarse, estaríamos ante el cierre de un ciclo ideológico que marcó el pulso del continente durante el último siglo.
Redacción Albitrio Fabrepe de entrevista en Aristeguinoticias, para DHH.
Más historias
Cuba se atrinchera ante una «Inminente» amenaza de EE.UU.
Cuba a oscuras otra vez: colapso eléctrico se repite mientras el régimen culpa a EE.UU.
Cuba: militares advierten a Díaz-Canel una «implosión» del régimen en meses