La editora y profesional en comunicaciones multiculturales Johani Carolina Ponce, con más de 25 años de dedicación en su campo, nos explica las consecuencias del importante cambio climatico que se da en la Florida.

04/29/2026. Redacción JOHANI PONCE
Marco Antonio Hernández Guevara llegó a los campos de tomate de Immokalee dispuesto a trabajar. Era su primer día de regreso a la cosecha. El índice de calor marcaba entre 105 y 115 °F. Ocho días después Hernández Guevara falleció a causa de las lesiones provocadas por el calor. El joven había llegado a Florida con una visa H-2A, el programa federal que permite a empleadores agrícolas contratar trabajadores extranjeros de forma temporal y legal cuando no encuentran mano de obra estadounidense disponible. Su caso, documentado en agosto de 2025, no
fue una tragedia aislada: fue el rostro más reciente de una emergencia que Florida lleva décadas ignorando. Según registros históricos del Servicio Meteorológico Nacional (NWS), las muertes por calor en el estado superan a las
causadas por huracanes, tornados y rayos combinados. Y el verano de 2025 lo confirmó: Florida registró 70 días con temperaturas iguales o superiores a 90 °F, por encima del promedio histórico de 64, mientras el índice de calor alcanzó 115 °F en amplias zonas del estado. Desde 1970, el número anual de días por encima de 90 °F en Miami Dade ha aumentado de 84 a 133. En Florida, el calor ya es una sentencia para quienes trabajan bajo el sol.
Los números detrás del calor extremo
El calor extremo es el fenómeno meteorológico más letal de Estados Unidos. Según el CDC, entre 1999 y 2023 el número de muertes anuales por calor en el país aumentó de 1,069 a 2,325, un alza del 117 por ciento. Un estudio publicado en julio de 2025 en Public Health Reports, con datos de los propios registros del CDC, arrojó que entre 2019 y 2023 la tasa de mortalidad por calor entre la población hispana aumentó un 28.7 por ciento anual, casi cinco veces más que entre la población blanca no hispana, cuya tasa creció apenas un 5.8 por ciento.
Las proyecciones son igualmente preocupantes: un estudio publicado en JAMA Network Open estima que las muertes por temperatura extrema aumentarán de forma sustancial hacia mediados del siglo XXI, con un impacto desproporcionado sobre las poblaciones hispanas y afroamericanas.
Florida está en el epicentro de esa crisis. El estado registra el mayor número de visitas a urgencias y hospitalizaciones por calor de todo el país: más de 31,000 entre 2018 y 2022, según un informe del Florida Policy Institute compilado con cifras del CDC. Más de 5.7 millones de floridanos son vulnerables al calor extremo,
y entre 2017 y 2021 al menos 150 residentes perdieron la vida por causas relacionadas con el calor. Solo en el condado de Miami-Dade, las autoridades calculan que el calor extremo cobra anualmente 600 vidas más de las que se registrarían en condiciones normales, a partir de un índice de calor de 86 °F.
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Sin alivio nocturno
Detrás de esas cifras hay un fenómeno climático cada vez más frecuente: el domo de calor, un sistema de alta presión que atrapa aire caliente sobre una región impidiendo que escape, sin alivio nocturno. En Florida, la humedad agrava el efecto: cuando el termómetro marca 95 °F con alta humedad, el cuerpo puede
sentir más de 110 °F. Sin recuperación nocturna, el riesgo de golpe de calor se multiplica y el organismo colapsa. Un estudio del Southeast Florida Regional Climate Compact advierte que la tendencia se agrava: en los últimos 50 años, la temperatura mínima promedio en el sur de Florida ha aumentado 0.52 °F por
década, lo que significa que las noches ya no ofrecen el alivio que antes permitía al cuerpo recuperarse.
A pesar de estas cifras, Florida carece de protecciones estatales para sus trabajadores al aire libre. En abril de 2024, el gobernador Ron DeSantis firmó la HB 433, que prohíbe a ciudades y condados exigir a los empleadores que
garanticen agua, sombra y períodos de descanso a sus trabajadores al aire libre. En 2025, legisladores demócratas presentaron el SB 510, que habría requerido programas de seguridad contra el calor para trabajadores al exterior. La legislatura republicana lo archivó sin audiencia en mayo de 2025. Mientras tanto, las autoridades de salud pública recomiendan medidas básicas que pueden marcar la diferencia: beber agua frecuentemente sin esperar sed, evitar el sol entre las 10 a.m. y las 4 p.m., y reconocer los síntomas de un golpe de calor —confusión, piel caliente y seca, pulso acelerado— para llamar al 911 de inmediato.
Redacción para DHH de Johani Carolina Ponce
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