Cuba se encuentra hoy atrapada entre un colapso energético sin precedentes y el resurgimiento de una estrategia de presión militar y económica desde Washington que busca forzar un cambio definitivo de régimen en la isla.

07/15/2026. Mientras el gobierno estadounidense retoma las hostilidades en Oriente Medio tras el colapso de una tregua con Irán, altos funcionarios del Departamento de Defensa han comenzado a evaluar discretamente opciones militares para Cuba. Según informes filtrados, los planificadores del Pentágono han analizado escenarios que incluyen un asalto aéreo liderado por la 101.ª División Aerotransportada, una unidad de élite especializada en despliegues rápidos que involucrarían a miles de soldados.
Aunque el Pentágono subraya que estos son «ejercicios de planificación habituales» y que no hay una orden ejecutiva para actuar, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, lanzó una advertencia directa durante una reciente visita a la base naval de Guantánamo: cualquier intento de Cuba de adquirir armamento que amenace el territorio estadounidense invitaría a una confrontación que la isla «no podría soportar».
Un país a oscuras: La agonía del sistema eléctrico
En el terreno, la realidad de los cubanos es crítica. El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ha colapsado cinco veces en lo que va de 2026, tres de ellas en una sola semana. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha denunciado que esta crisis no es accidental, sino el resultado directo de una política de «asfixia criminal».
La Habana acusa a la administración de Donald Trump de un «cerco petrolero genocida» que comenzó en enero tras el arresto de Nicolás Maduro en Venezuela, lo que cortó el suministro vital de crudo hacia la isla. «A los gobernantes estadounidenses no les importa el sufrimiento de miles de familias, los cientos de hospitales sin fluido eléctrico ni la pérdida de alimentos», sentenció Rodríguez.
La estrategia de Marco Rubio: GAESA y el «vicio financiero»
Desde el Departamento de Estado, el secretario Marco Rubio ha dejado claro que el objetivo es desmantelar el control económico de la élite militar cubana. Las sanciones se han concentrado en GAESA, el conglomerado empresarial de las fuerzas armadas que Washington describe como un «fondo fiduciario de 18.000 millones de dólares» al servicio de la represión.
La presión ha escalado con medidas drásticas:
- Designación de Cuba como patrocinador del terrorismo, restringiendo su acceso a finanzas internacionales.
- Sanciones a empresas extranjeras que suministren combustible a la isla.
- Indictment de Raúl Castro: El Departamento de Justicia ha imputado formalmente al exlíder de 95 años por el derribo de avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, alimentando rumores sobre una posible operación para su captura similar a la realizada contra Maduro.
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Fricciones internas en la Casa Blanca
A pesar de la retórica agresiva, fuentes cercanas a la Casa Blanca revelan tensiones entre el presidente Trump y sus altos mandos militares. Mientras Trump celebra los éxitos de la Operación Epic Fury contra Irán, ha expresado frustración en privado por la lentitud de los resultados militares y los límites logísticos que impone tener tropas comprometidas en múltiples frentes.
Esto sugiere que, por ahora, la vía preferida sigue siendo la presión económica extrema, aunque la sombra de una intervención aerotransportada permanece sobre la mesa como la última carta de una administración que busca cerrar el capítulo del socialismo en el Caribe antes de finalizar su mandato.
Redacción equipo DHH sobre lectura de medios.
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