El gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una nueva y contundente ronda de sanciones económicas dirigidas a estrangular las vías de financiamiento y la cooperación militar internacional del régimen. La medida, liderada por el Secretario de Estado Marco Rubio, apunta al corazón del aparato militar castrista al congelar activos y prohibir cualquier transacción con figuras clave y empresas estatales utilizadas para la adquisición clandestina de armamento y espionaje.

08/06/2026. Bajo la Orden Ejecutiva 14404, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro incorporó a seis funcionarios militares cubanos y cinco entidades controladas por el Estado a la Lista de Nacionales Especialmente Designados. Adicionalmente, Washington endureció el cerco sobre dos de las principales mentes operativas de la dictadura: el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Álvaro López Miera, y el jefe del Estado Mayor General, Roberto Legrá Sotolongo, quienes ahora enfrentan penalizaciones bajo este mismo marco ejecutivo.
Un golpe de precisión al monopolio militar y sus empresas fachada
Las cinco entidades sancionadas representan la infraestructura logística y financiera que sostiene la maquinaria represiva del régimen cubano, vinculadas directamente con el conglomerado Gaesa:
- Tecnoimport y Tecnotex S.A.: Poderosas subsidiarias utilizadas para la importación clandestina de equipamiento bélico y tecnología represiva, con un historial comprobado de operaciones secretas y nexos armamentísticos con Corea del Norte.
- DUNA S.A.: Identificada por Washington como una empresa fachada que sirve de puerta de entrada para material militar y de inteligencia proveniente de potencias aliadas como Rusia y China.
- Unión de Industrias Militares (UIM): El núcleo de la industria de defensa castrista, encargada de la producción, ensamblaje y reparación del armamento destinado a someter a la disidencia y la población civil.
- Empresa Militar Industrial Yuri Gagarin: Un taller estratégico dedicado de manera exclusiva al mantenimiento y soporte operativo de aeronaves militares de origen ruso en el hemisferio occidental.
El Secretario de Estado Marco Rubio fue tajante al justificar la urgencia de estas medidas, advirtiendo que el régimen de La Habana actúa como «un Estado patrocinador del terrorismo que espía a Estados Unidos, arma a radicales de izquierda violentos, difunde una ideología marxista nociva y sirve de plataforma de operaciones para Rusia, China e Irán a tan solo 90 millas de nuestras costas».
Los engranajes de la represión en la lista negra
Entre los individuos sancionados figuran los encargados del soporte bélico en el extranjero y la gestión del presupuesto opaco de las fuerzas armadas:
- Oscar Enrique Biosca Gallego (68 años): General de brigada y cerebro financiero que maneja el presupuesto opaco para la compra de armas de las Fuerzas Armadas.
- Mónica Milián Gómez (62 años) y Waldo Pérez Cortés (61 años): Coroneles destinados como agregados militares en Moscú (Rusia) y Pekín (China), respectivamente, encargados de coordinar el soporte bélico y negociar tecnología de espionaje.
- José Antonio Remón Rodríguez (65 años): Jefe de la Dirección de Relaciones Exteriores del MINFAR, responsable de la gestión de alianzas y cooperación militar extranjera.
- Heriberto Sánchez Alleyne (59 años): General de brigada y director de la Unión de Industrias Militares (UIM).
- Roberto Jesús Viciana Mousset (62 años): Oficial de alto rango vinculado directamente al aparato militar de las FAR y sus empresas asociadas.
Advertencia global sobre sanciones secundarias
La ofensiva de Washington no se limita a las fronteras cubanas. El gobierno de EE. UU. ha lanzado una dura advertencia a la comunidad financiera internacional. Según declaraciones de las autoridades, cualquier banco extranjero o corporación que brinde patrocinio, preste servicios o custodie fondos de estas entidades sancionadas se expone a enfrentar duras sanciones secundarias por parte de EE. UU.
Esta ronda se suma a una estrategia de máxima presión impulsada durante el segundo mandato de Donald Trump. Desde la firma del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 5 (NSPM-5) en junio de 2025 y la emisión de las Órdenes Ejecutivas 14380 y 14404 en 2026, la Casa Blanca busca asfixiar económicamente a la élite gobernante. De acuerdo con informes de inteligencia filtrados por The New York Times, la administración estadounidense incluso ha conformado un grupo especial de trabajo con agentes de la CIA orientado a fracturar la cúpula represiva cubana para propiciar una transición o forzar la salida del poder de Miguel Díaz-Canel.
Redacción equipo DHH con ayuda de IA.
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