CEPAL: la economía latina sigue estancada con Cuba en un abismo impredecible

Comparte!!!

Un examen riguroso de las bases de datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revela que la región continúa atrapada en un ciclo de desempeño económico lánguido e insuficiente. Tras el rebote posterior a la crisis del COVID-19, las economías regionales experimentaron una notable desaceleración, registrando una tasa de crecimiento de 2,4% en 2025. Las proyecciones para los años subsiguientes confirman un estancamiento estructural, con un crecimiento estimado de 2,2% en 2026 y una leve recuperación de 2,5% en 2027. Con esto, la región completará un lustro (2023-2027) con un crecimiento promedio de apenas 2,3%, un ritmo que imposibilita el cierre de las brechas de desarrollo y la mejora sostenida del ingreso por habitante.

Desde la perspectiva del análisis de datos de oferta, este letargo responde a una combinación crítica de baja inversión, escaso crecimiento de la productividad laboral y elevada informalidad. La formación bruta de capital fijo se mantiene en niveles sumamente débiles, situándose de manera deprimente por debajo de los registros de 2014. Simultáneamente, la Productividad Total de los Factores (PTF) exhibe una contribución negativa o nula a lo largo del período, lo que significa que el escaso crecimiento económico no deriva de una mayor eficiencia en la combinación de capital y trabajo, sino únicamente de la acumulación extensiva de factores. Este panorama se ha visto ensombrecido en 2026 por el choque de oferta global derivado de las hostilidades en la República Islámica del Irán y sus alrededores, que dispararon los precios del petróleo West Texas Intermediate (WTI) desde un promedio de 62 dólares a inicios de año a picos superiores a los 110 dólares en abril, desacelerando el crecimiento mundial proyectado al 2,9% en 2026.

La encrucijada de la informalidad y la evidencia empírica de Kaldor-Verdoorn

La informalidad laboral constituye un obstáculo estructural persistente que afecta a cerca de la mitad de la población ocupada (aproximadamente un 48,0% en 2025). Los datos históricos revelan que la reducción de la informalidad (de 57,8% en 2000 a 45,9% en 2013) coincidió con un período de alto crecimiento económico promedio de 3,9%. Sin embargo, este proceso de formalización se detuvo en 2014 con el inicio de la denominada «segunda década perdida», donde el crecimiento regional promedio descendió a menos del 1% anual, obligando a la informalidad a operar nuevamente como amortiguador laboral.

Para profundizar en esta dinámica, el estudio de la CEPAL desarrolla un análisis econométrico inspirado en la Ley de Kaldor-Verdoorn que evalúa la elasticidad de la productividad respecto al crecimiento, distinguiendo formalmente entre los sectores formal e informal en el período 1993-2025. Las conclusiones analíticas son contundentes:

  • En el sector formal, las ganancias de productividad derivadas del crecimiento económico son significativamente más intensas, rápidas y duraderas, alcanzando un coeficiente de Verdoorn mediano de 0,48. Esto evidencia la capacidad de las empresas formales para explotar economías de escala, incorporar progreso tecnológico y acumular capacidades organizacionales de largo plazo.
  • En el sector informal, el coeficiente de Verdoorn mediano es inferior (0,43), y las ganancias de productividad son más débiles y transitorias debido a limitaciones de financiamiento, escala reducida de producción y un patrón de ajuste eminentemente extensivo. En consecuencia, las economías con mayor peso informal presentan mayores dificultades para consolidar la eficiencia productiva en el tiempo.

El desplome económico de Cuba: Un abismo de contracción e inflación crónica

Dentro de la matriz de crecimiento heterogéneo que exhibe la región, el colapso macroeconómico de Cuba se erige como la anomalía contractiva más grave del continente. Mientras la CEPAL registra que la mediana regional logra mantener tasas positivas modestas, la economía cubana experimenta un desplome sistemático y devastador:

  • En 2025, la actividad económica de Cuba se contrajo un -3,8%.
  • Para 2026, las proyecciones oficiales de la CEPAL sitúan la caída en un catastrófico -10,3%, representando con creces la peor recesión de toda la región de América Latina y el Caribe.
  • Para 2027, se proyecta una continuidad en la senda recesiva con una contracción adicional del -5,1%.

Este colapso sostenido sitúa a Cuba como un caso extremo de vulnerabilidad productiva y social. El desplome de la isla distorsiona de forma masiva los agregados de Centroamérica: la subregión centroamericana proyecta un crecimiento de solo 1,6% en 2026, pero si se realiza una focalización analítica excluyendo a Cuba y Haití, el crecimiento de Centroamérica se eleva sólidamente al 4,0% en 2026 y al 4,2% en 2027. Esto demuestra cuantitativamente cómo el abismo económico cubano actúa como un lastre estadístico para el dinamismo subregional. Aunado a esta profunda parálisis de la actividad real, Cuba se encuentra clasificada bajo el régimen de inflación crónica, lo que deprime severamente el poder adquisitivo real de las familias cubanas y destruye las bases del consumo agregado.

Las distorsiones del mercado laboral y la persistencia de las brechas de género

Desde la perspectiva de los indicadores laborales de la encuesta regional, se observa una mejora nominal que oculta dinámicas subyacentes preocupantes. En 2025, la tasa de desocupación regional disminuyó a un 5,3% (y se ubicó en 5,5% en el primer trimestre de 2026). No obstante, este descenso de la desocupación no responde a un dinamismo acelerado en la creación de puestos formales de calidad, sino a un estancamiento sistemático de la oferta laboral. La tasa de participación regional permanece estancada en torno al 62,4%, situándose visiblemente por debajo del 63,4% observado antes de la pandemia en 2019, lo que evidencia que una parte de las personas que abandonaron la fuerza de trabajo aún no ha retornado plenamente al mercado laboral.

Asimismo, las brechas de género en la inserción laboral continúan siendo una característica estructural inaceptable en la región. En 2025, la tasa de participación masculina se ubicó en un sólido 74,2%, mientras que la participación femenina alcanzó apenas el 51,5%, consolidando una brecha de 22,7 puntos porcentuales. Las mujeres enfrentan barreras estructurales asociadas a la distribución sumamente desigual del trabajo doméstico no remunerado y de las responsabilidades de cuidado, lo que limita drásticamente sus oportunidades de inserción en el empleo asalariado formal.

Link de la encuesta: Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2026. Crecimiento y productividad en un contexto de alta informalidad: factores limitantes y desafíos para impulsar la formalización productiva en la región

Puedes leer: Venezuela: Comenzó la Vuelta a la Azulita y Jhon Jairo Botero se acreditó la primera etapa – dehablahispana.com

Hacia una estrategia de formalización productiva e inclusión financiera

Para romper la trampa del bajo crecimiento, la CEPAL concluye que las intervenciones regulatorias o inspectoras son del todo insuficientes si no se eleva de forma endógena la productividad de las unidades económicas de menor escala. El análisis destaca que la formalización debe concebirse como una estrategia coordinada e integrada que articule frentes fiscales, laborales, de desarrollo productivo e inclusión financiera:

  1. En el ámbito fiscal y laboral: Es vital diseñar regímenes tributarios simplificados (como el monotributo en Argentina o Uruguay y el Simples Nacional y el Microemprendedor Individual en Brasil) que operen como «puentes» progresivos hacia la formalidad, flexibilizando la cotización de los trabajadores independientes de bajos ingresos sin desproteger su cobertura de seguridad social.
  2. En el ámbito financiero: Se debe reorientar la inclusión financiera como una herramienta de inserción productiva. Aunque el 89,0% de las pequeñas empresas en la región posee cuentas corrientes, solo el 40,9% dispone de un préstamo o línea de crédito formal, y las garantías exigidas para este segmento representan un prohibitivo 200,9% del valor del préstamo. Fortalecer los sistemas de garantías públicas (como el FNG de Colombia o el FOGAPE de Chile) y la banca de desarrollo resulta indispensable para aliviar este estrangulamiento de liquidez.
  3. En el desarrollo productivo: Finalmente, es preciso implementar programas de extensionismo tecnológico y cierre de brechas de talento humano adaptados de manera territorial para elevar la productividad real de las micro, pequeñas y medianas empresas, permitiéndoles asumir de manera sostenible los costos asociados a la formalidad.

Redacción equipo DHH con ayuda de IA.

 - 
Arabic
 - 
ar
Bengali
 - 
bn
German
 - 
de
English
 - 
en
French
 - 
fr
Hindi
 - 
hi
Indonesian
 - 
id
Portuguese
 - 
pt
Russian
 - 
ru
Spanish
 - 
es