El pleno de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) aprobó los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias. Esta medida, lejos de ser una ocurrencia de última hora, materializa un mandato que ha estado inscrito en el artículo sexto de la Constitución Federal desde la reforma de telecomunicaciones de 2013.

08/26/2026. La iniciativa busca transformar la relación entre los medios y los ciudadanos, dejando atrás la época en que el televidente o radioescucha era un receptor puramente pasivo, para dar paso a un canal bidireccional de interacción real.
A nivel práctico, el reglamento introduce reglas de convivencia claras para las transmisiones diarias. Entre las medidas más visibles destaca la obligación de diferenciar de manera nítida la publicidad de los contenidos informativos, impidiendo que el público sea inducido a error cuando se promocione un bien o servicio dentro de espacios de opinión o investigación. Asimismo, los medios deberán distinguir visual o auditivamente cuándo se está transmitiendo una noticia y cuándo una opinión. Para evitar interrupciones incómodas en la dinámica de los comunicadores, se permitirá el uso de recursos técnicos y de diseño como plecas, cintillos, cortinillas o leyendas explicativas en la pantalla, y señales acústicas en el caso de la radio.

El paquete regulatorio también pone un énfasis riguroso en la agenda social y la inclusión. Se refuerza de forma estricta la protección del rostro y la identidad de menores de edad en coberturas de hechos violentos, se prohíbe la discriminación en la programación, y se exige que los comerciales y los programas mantengan el mismo nivel de audio y calidad de video. Adicionalmente, se imponen herramientas obligatorias de accesibilidad como el subtitulaje, el doblaje al español y la Lengua de Señas Mexicana (LSM), garantizando que los contenidos de televisión y radio sean verdaderamente universales.
Para quienes temían que estas reglas abrieran la puerta a la censura del Estado, la CRT fue categórica: el organismo no revisará contenidos ni decisiones editoriales, las cuales se mantienen bajo la entera responsabilidad ética de cada medio. De hecho, tras un proceso de consulta pública realizado del 27 de julio al 21 de agosto donde participaron la ciudadanía, la academia y la industria, el borrador original sufrió modificaciones críticas para blindar la libertad de expresión. Por ejemplo, el polémico Artículo 12, que originalmente exigía «no difundir información falsa o descontextualizada», se reescribió para alinearse de forma estricta a la Constitución, limitándose a la obligación de «preservar la pluralidad y veracidad de la información» según los propios códigos de ética de las empresas.
El corazón de esta reforma descansa sobre la figura de la Defensoría de las Audiencias, una ventanilla obligatoria que cada concesionaria de radio y televisión debe habilitar para resolver quejas, comentarios o sugerencias. El procedimiento de queja cuenta con plazos muy definidos: los ciudadanos tendrán un límite de 7 días para presentar su queja tras la transmisión del programa. El defensor analizará el caso, solicitará un informe al medio y, de ser necesario, emitirá una recomendación, debiendo concluir todo el proceso en un plazo máximo de 20 días. La intervención de la CRT será estrictamente excepcional: solo actuará a petición del usuario si el medio o su defensor incumplen de forma administrativa con el trámite, o si se ignora por completo la recomendación emitida.
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Finalmente, el marco punitivo también fue acotado para dar mayor certidumbre jurídica a las empresas de comunicación. Las sanciones previstas en el artículo 54 se alinearon específicamente con el artículo 295 de la Ley, lo que significa que las multas solo se aplicarán por fallas procedimentales graves, tales como no contar con códigos de ética, carecer de una defensoría de audiencias o no poner a disposición del público los mecanismos de queja correspondientes. Con este diseño institucional, el ecosistema de medios mexicano entra a una nueva era de autorregulación supervisada que promete elevar la calidad de lo que consumimos día con día.
Redacción equipo DHH con uso de IA.
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