Marco Rubio, el Secretario de Estado de Estados Unidos, ha aterrizado en la pequeña nación insular de San Cristóbal y Nieves con una misión que trasciende la diplomacia tradicional: consolidar la influencia de Washington bajo lo que se ha denominado la «Doctrina Donroe». En el marco de la 50ª Reunión Ordinaria de la Comunidad del Caribe (CARICOM), Rubio no solo actúa como el máximo diplomático estadounidense, sino como el arquitecto de una visión reinterpretada de la hegemonía continental, buscando alinear a las naciones caribeñas con las prioridades del presidente Donald Trump: seguridad regional, combate a la inmigración ilegal y prosperidad económica bajo un modelo de mercado abierto.

02//25/2026. Este despliegue ocurre en un momento de alta tensión, tras la captura de Nicolás Maduro en enero, un evento que ha reconfigurado las lealtades y las urgencias en todo el hemisferio.
El «efecto Maduro» y el cerco energético sobre Cuba
La estrategia de Rubio busca capitalizar el vacío dejado por la caída del régimen venezolano para forzar una postura común frente a Cuba. La captura de Maduro ha provocado un colapso en los suministros de petróleo hacia la isla, sumiéndola en una crisis energética y económica sin precedentes que ha paralizado gran parte de su actividad. En la cumbre, Rubio busca que CARICOM abandone su tradicional reticencia a presionar a La Habana, utilizando la amenaza de sanciones contra quienes vendan combustible a la isla como una herramienta de persuasión. Aunque el bloque caribeño ha valorado históricamente la cooperación cubana en áreas como la salud, la marea parece estar cambiando; naciones como Guatemala, Guyana y Honduras ya han comenzado a desmantelar los programas de médicos cubanos, siguiendo la línea dictada por Washington que califica estos convenios como trabajo forzado.
Puedes leer: Panamá asume la soberanía portuaria del Canal ante la rivalidad estratégica entre EE.UU. y China – dehablahispana.com

Seguridad, Haití y el pulso por la lealtad hemisférica
Más allá del cerco a Cuba, la agenda de Rubio se centra en la estabilización de Haití, un país devastado por la violencia de las bandas donde el gobierno respaldado por Estados Unidos lucha por mantener un control mínimo sin perspectivas claras de elecciones. Washington busca que los Estados miembros de CARICOM asuman un compromiso más profundo en la seguridad regional y la lucha contra el tráfico ilícito, reafirmando que la estabilidad del Caribe es indisociable de la seguridad nacional estadounidense. Esta reunión es solo el preludio de una ofensiva diplomática mayor: para inicios de marzo, Trump tiene previsto reunir en Florida a una coalición de líderes latinoamericanos afines —incluyendo a figuras como Javier Milei y Nayib Bukele— para cimentar lo que Rubio define como un «Orden Nuevo» basado en la prosperidad en libertad. El mensaje de Rubio es claro: el Caribe debe elegir entre la vieja guardia ideológica o integrarse plenamente en la nueva arquitectura de seguridad y mercado que propone la Casa Blanca.
Redacción Tony Romero para DHH sobre lectura de agencias.
Más historias
Perú: José Jerí destituido como presidente; llevan 8 presidentes en 10 años
Machado en Cumbre Mundial de Seguridad: caída de Maduro provocará efecto dominó en Cuba y Nicaragua
Serie de las Américas: Argentina da la gran sorpresa al derrotar 10×6 a Panamá