Mientras aquí creemos que la noticia esta en el caribe, no se da importancia que en China se intenta dibujar un nuevo mapa global

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Mientras gran parte de la atención mediática occidental se enfoca en el poderío de Trump, la ciudad costera de Tianjin, China, se ha convertido en el epicentro de una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) con un potencial inmenso para reescribir el orden mundial.

08/31/2025. A pesar de la congregación de líderes de naciones que representan cerca del 40% de la población global, las reuniones en Tianjin, lejos de ser un evento secundario, están sentando las bases para una gobernanza global alternativa y un futuro multipolar, un desarrollo que, por la premisa de su consulta, a menudo pasa desapercibido en los principales medios de comunicación occidentales.

La 25ª cumbre de la OCS, que se celebra este domingo y lunes, ha visto al presidente chino, Xi Jinping, recibir a una impresionante lista de jefes de Estado y de Gobierno de Eurasia, además de responsables de diversas organizaciones internacionales. La magnitud de este encuentro, el más grande de la OCS desde su fundación en 2001, subraya su creciente relevancia en el escenario geopolítico.

ndia y China buscan la autonomía estratégica y sus relaciones no deben verse desde la perspectiva de un tercer país, ratificó hoy aquí el primer ministro, Narendra Modi, en encuentro con el presidente Xi Jinping.

Una confluencia de poder global:

Entre los asistentes más destacados, cuya presencia recalca la trascendencia de esta cumbre, se encuentran:

  • El presidente chino, Xi Jinping, quien no solo es el anfitrión, sino que también ha recibido a los primeros líderes con el objetivo explícito de promover una gobernanza mundial alternativa a la occidental. Xi ha enfatizado el papel de «estabilidad y certidumbre» que China desempeña ante los cambios globales, incluso en su reunión con el secretario general de la ONU, António Guterres.
  • El presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, cuya participación es clave. Él, junto al presidente iraní, Masud Pezeshkian, se quedará en China hasta el próximo miércoles para un desfile militar en Pekín que conmemora los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, evento al que también asistirá el líder norcoreano, Kim Jong Un. Recientemente, Xi y Putin dialogaron sobre los últimos contactos entre Rusia y Estados Unidos.
  • El primer ministro de India, Narendra Modi, cuya visita marca un hito significativo. Fue su primer viaje a China en siete años, tras meses de «deshielo» en las relaciones bilaterales después de enfrentamientos fronterizos en 2020. En su encuentro con Xi Jinping, Modi ratificó que India y China buscan la autonomía estratégica y que sus relaciones no deben ser vistas desde la perspectiva de un tercer país. Ambos líderes se comprometieron a impulsar nexos bilaterales basados en la confianza, el respeto y la sensibilidad, vital para el crecimiento de sus países y para un mundo y una Asia multipolares. También expresaron satisfacción por la exitosa retirada de tropas y el mantenimiento de la paz en las zonas fronterizas, y reafirmaron su compromiso con una solución justa para la cuestión limítrofe. Además, se discutieron la necesidad de fortalecer los lazos entre sus pueblos, ampliar los vínculos comerciales y de inversión, y reducir el déficit comercial. Modi aprovechó la ocasión para expresar su apoyo a la presidencia china de la OCS e invitó a Xi a la Cumbre BRICS que India acogerá en 2026.
  • El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien fue recibido por Xi Jinping, y cuya participación refuerza los lazos entre China, Turquía y el Sur Global.
  • Otros líderes de peso incluyen al secretario general de la ONU, António Guterres, los jefes de Gobierno de Egipto (Mustafa Madbuli), Camboya y Nepal, así como el líder de la junta birmana, Min Aung Hlaing, y los mandatarios de Kazajistán.

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Hacia un orden multipolar

Las discusiones en la OCS van más allá de los asuntos bilaterales. Los líderes de India y China, por ejemplo, señalaron la necesidad de profundizar en puntos en común sobre temas y desafíos bilaterales, regionales y globales, como el terrorismo y el comercio justo, en plataformas multilaterales. La propia OCS, que incluye a China, Rusia, India, Pakistán, Irán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, se posiciona como un foro crucial para la cooperación política, económica y en seguridad, aunque a diferencia de la OTAN, carece de cláusulas de defensa mutua.

Desde la perspectiva de la región, la OCS está jugando un rol esencial en la reconfiguración de las relaciones internacionales. La búsqueda de autonomía estratégica por parte de naciones como India y China, la ampliación de la cooperación económica y en seguridad entre gigantes de Eurasia, y la clara intención de forjar un orden global más allá de la hegemonía occidental, son señales inequívocas de que en Tianjin se está trazando un nuevo camino para el siglo XXI.

Mientras los reflectores principales podrían apuntar a otros lugares, la cumbre de la OCS en Tianjin es, en esencia, un taller donde se están ensamblando los pilares de un futuro multipolar, un acontecimiento de profunda relevancia que, aunque a menudo minimizado en ciertos círculos mediáticos, podría definir la trayectoria de las relaciones internacionales por décadas.

Redaccion de Albitrio FAbrepe para DHH sobre lectura de agencias y notas de prensa

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