El panorama político en Caracas ha dado un vuelco que desafía cualquier lógica convencional de la justicia internacional. Lo ocurrido este 18 de febrero de 2026 no es solo una reunión diplomática; es el clímax de la «Realpolitik», donde el General de Marina Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EE. UU., se sentó a negociar con las mismas figuras que su propio gobierno ha catalogado como líderes del Cartel de los Soles.

02/18/2026.
La paradoja de la recompensa: de la persecución al protocolo
Resulta impresionante, desde un análisis periodístico y jurídico, observar la normalización de un encuentro con Diosdado Cabello, actual ministro del Interior. Apenas meses atrás, el Departamento de Estado de EE.UU. reiteraba una recompensa de 25 millones de dólares por información que condujera a su captura, acusándolo de «conspiración narcoterrorista» y de colaborar con las FARC para inundar de cocaína el territorio estadounidense.
Hoy, esa misma administración, bajo el marco del “Plan Trump”, prefiere la mesa de negociación al grillete. El hecho de que Donovan comparta agenda de «seguridad» con Cabello y con el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López —también solicitado por cargos internacionales—, representa un reconocimiento tácito de que, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, estos actores son los «interlocutores necesarios» para evitar el caos total en la región.
¿Qué representa este encuentro?
Esta reunión simboliza el fin de la era de la confrontación ideológica absoluta para dar paso a una fase de estabilización forzada. Representa tres puntos clave:
- La capitulación de la retórica sobre la realidad: Washington ha pasado de llamar a Cabello parte de una “pandilla de brutos criminales” a tratarlo como un socio en la lucha contra el tráfico de sustancias ilícitas y el terrorismo.
- El control de daños tras el vacío de poder: Con Maduro fuera de la ecuación tras la incursión de tropas estadounidenses, EE. UU. entiende que no puede reconstruir a Venezuela sin los mandos militares y políticos que aún sostienen el control interno.
- La primacía de los intereses estratégicos: El objetivo final es una «Venezuela alineada con los Estados Unidos». Para lograr esto, el pragmatismo dicta que es preferible pactar con el antiguo adversario que arriesgarse a una guerra civil prolongada o a un Estado fallido en el patio trasero de Florida.
Conclusiones políticas: La política internacional como juego de sombras
La principal conclusión que se extrae de esta jornada es que la política internacional está por encima de la justicia penal y la moralidad pública. Mientras los tribunales estadounidenses mantienen expedientes abiertos, el brazo militar y diplomático ejecuta una agenda de «estabilización» y «recuperación económica» que requiere la cooperación de quienes custodian las armas y las fronteras en Venezuela.
El acuerdo para una agenda de cooperación bilateral en temas de migración y narcotráfico entre el Comando Sur y el gobierno de Delcy Rodríguez confirma que las potencias no tienen amigos ni enemigos permanentes, sino intereses permanentes. La diplomacia, como señaló el despacho de Rodríguez, ha sido el mecanismo para «resolver divergencias», incluso cuando esas divergencias incluyen acusaciones de liderar uno de los carteles de droga más grandes del mundo.
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Redacción Elena Calzadilla para DHH.
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