Cuba en el abismo: la isla se queda sin electricidad ni turistas

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Cuba enfrenta una de sus horas más oscuras, marcada por una parálisis logística y energética que amenaza con aislarla por completo del mundo exterior. Lo que antes era un destino vibrante, hoy se resume en una isla que lucha por mantener las luces encendidas y los aviones en sus pistas.

Cielos cerrados: El adiós temporal de Air France

La conectividad aérea, el cordón umbilical de la economía cubana, ha recibido un golpe demoledor. Air France anunció la suspensión de todos sus vuelos a La Habana desde el 29 de marzo hasta, inicialmente, el 15 de junio de 2026. La razón es tan simple como crítica: la persistente escasez de combustible de aviación en el país.

Esta retirada no es un hecho aislado. La aerolínea francesa se suma a otras compañías rusas y canadienses que ya han cancelado operaciones, dejando a miles de turistas varados y obligando a los aviones que aún operan a realizar escalas técnicas en países vecinos, como las Bahamas, solo para poder repostar y regresar a sus destinos.

Apagón total: El occidente a oscuras

Mientras los cielos se vacían, la tierra se sumerge en las sombras. Este miércoles 4 de marzo, una desconexión parcial del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) dejó sin suministro a gran parte de las provincias occidentales y centrales, desde Pinar del Río hasta Camagüey. Con un déficit de generación que supera los 1,900 megavatios, casi dos tercios de la demanda nacional quedaron sin cubrir, paralizando la vida cotidiana en la capital y ciudades aledañas. El deterioro de las termoeléctricas y la falta de hidrocarburos han vuelto al sistema eléctrico tan frágil que cualquier fallo técnico desencadena un colapso en cadena.

La paradoja del concreto: Hoteles vacíos y basura en las calles

El sector turístico, pilar de la supervivencia del régimen, vive un desplome sin precedentes. De los 4.7 millones de visitantes que llegaban en 2018, la cifra ha caído a apenas 1.8 millones, dejando los lujosos hoteles estatales con una tasa de ocupación de apenas el 20%.

A pesar de esta crisis, el gobierno ha seguido invirtiendo miles de millones de dólares en la construcción de nuevas habitaciones —unas 22,000 entre 2014 y 2025—, una estrategia que analistas califican más como una inversión inmobiliaria militar que como una apuesta turística real. Mientras estas «torres de lujo» permanecen vacías, los barrios cubanos sufren la acumulación de basura y la propagación de enfermedades ante el colapso de los servicios básicos.

Puedes leer:Fuerzas democráticas de Cuba anuncian “Acuerdo de Liberación” para la Isla – dehablahispana.com

¿Un salvavidas privado?

En medio de una «lucha existencial» exacerbada por las restricciones de la administración de Donald Trump al petróleo extranjero, el presidente Miguel Díaz-Canel ha reconocido la necesidad de cambios «urgentes». Como medida desesperada, La Habana ha autorizado por primera vez alianzas entre el sector privado y las empresas estatales, permitiendo que los nuevos emprendedores firmen contratos incluso con el influyente conglomerado militar GAESA.

Este paso, aunque regulado bajo un nuevo decreto, es visto por muchos con escepticismo: ¿serán estas alianzas suficientes para revertir una crisis humanitaria que, según organismos internacionales, tiene a 10 millones de personas al borde del límite?. Por ahora, Cuba sigue esperando que vuelva la luz y que los motores vuelvan a arrancar.

Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.

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