Cuba atraviesa actualmente su crisis económica más severa desde el colapso de la Unión Soviética en 1991, marcada por una parálisis que afecta todos los pilares de la vida cotidiana. La nación se encuentra en una encrucijada donde la escasez de alimentos, medicinas y combustible, sumada a una inflación galopante y una migración masiva sin precedentes, han dibujado un panorama de desesperanza para la población.

01/31/2026. Según los obispos católicos de la isla, la situación ha alcanzado un nivel de «agravamiento» tal que exige cambios estructurales urgentes para evitar más angustia y dolor.
Apagón nacional: el ocaso del sistema energético cubano
La infraestructura eléctrica de la isla ha llegado a un punto crítico de vulnerabilidad. Para este sábado 31 de enero, se estima que hasta el 63% del territorio nacional quedó a oscuras de manera simultánea durante las horas de mayor demanda. Este déficit estructural se traduce en una brecha masiva: mientras la demanda se sitúa en 3,040 MW, la capacidad disponible es de apenas 1,160 MW, lo que genera un faltante de 1,880 MW que obliga a desconexiones programadas para evitar un colapso total.
Esta situación se ha visto agravada por la obsolescencia de las plantas termoeléctricas —con 8 de las 16 unidades fuera de servicio— y la drástica caída en el suministro de petróleo. Tras el corte del crudo venezolano y las crecientes presiones de Estados Unidos sobre México, las reservas de la isla son alarmantes; informes de inteligencia sugieren que a Cuba solo le quedarían entre 15 y 20 días de reservas de petróleo si el consumo actual se mantiene.

“Patria o Muerte”: la respuesta frontal de Díaz-Canel ante Washington
Ante las nuevas medidas del gobierno de Donald Trump, que incluyen una orden ejecutiva para imponer aranceles a países que vendan petróleo a la isla, el presidente Miguel Díaz-Canel ha reaccionado con una retórica de confrontación total. El mandatario cubano calificó la administración estadounidense de «fascista, criminal y genocida», acusando a Washington de intentar estrangular la economía cubana bajo pretextos mentirosos.
Díaz-Canel denunció que estas acciones violan el derecho de los Estados soberanos a comerciar libremente y reafirmó que la isla responderá con firmeza. En sus declaraciones, el líder cubano cerró filas bajo la consigna histórica de “¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!”, asegurando que el país no se dejará amedrentar por la «coerción o la violencia» económica impuesta por lo que describió como una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense.

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Emergencia en las calles: montañas de desechos y una crisis sanitaria latente
Mientras la cúpula política se enfoca en la disputa internacional, en las calles de La Habana el deterioro es tangible y maloliente. El sistema de recolección de basura ha colapsado debido a la falta de camiones operativos y combustible, convirtiendo las aceras de barrios como Centro Habana en vertederos improvisados. Estas montañas de desechos no solo afean la ciudad, sino que se han convertido en focos críticos de infección y reproducción de mosquitos transmisores de enfermedades.
La crisis sanitaria ya muestra cifras preocupantes: la Organización Panamericana de la Salud reporta más de 81,000 contagios de dengue y chikunguña, con al menos 65 muertes, de las cuales más de la mitad han sido menores de edad. Ante la falta de personal y recursos estatales, el Gobierno ha recurrido al uso de presos con condenas menores para recoger los desperdicios, a menudo trabajando sin el equipo de protección adecuado. Los ciudadanos, además del mal olor y las plagas, denuncian un abandono estatal que ha convertido el acto de caminar por la capital en un riesgo constante para la salud pública.
Redacción Tony Romero para DHH.
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