Cuba: Trump prefiere una salida negociada mientras el asedio petrolero apaga la isla

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La crisis en Cuba ha dejado de ser un problema de gestión interna para convertirse en un escenario de «amenaza humanitaria» bajo la mirada vigilante de la Casa Blanca. Mientras la isla se hunde en un apagón que paraliza su economía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado el tono diplomático, calificando al país caribeño como un “Estado fallido” y advirtiendo que, aunque una intervención militar «no sería una operación muy difícil», por ahora prefiere apostar por una salida negociada.

02/16/2026.

El diagnóstico de Trump: Sin combustible, sin dinero, sin opciones

A bordo del Air Force One, Trump describió un panorama desolador: una nación donde «no hay petróleo, no hay dinero, no hay nada». Según el mandatario, el colapso es tan profundo que el gobierno cubano carece incluso de combustible para aviones, lo que ha provocado que las pistas de aterrizaje estén bloqueadas por la falta de recursos.

Esta parálisis es, en gran medida, resultado del «asedio petrolero» intensificado por una orden ejecutiva de Trump de enero de 2026, la cual impone aranceles a cualquier país que suministre crudo a La Habana. Para el líder estadounidense, la urgencia de un acuerdo es absoluta, pues la situación ha escalado a una crisis de proporciones regionales.

La salud: De orgullo nacional a «trabajo forzado»

El asfixiante cerco económico también ha golpeado el corazón financiero del régimen: las misiones médicas. Washington ha presionado exitosamente a países como Bahamas, Granada y Guyana para cancelar contratos, bajo la premisa de que estas brigadas representan prácticas de “trabajo forzado”, dado que el Estado cubano retiene hasta el 85% de los salarios. Esta ofensiva diplomática pone en riesgo entre 6,000 y 8,000 millones de dólares anuales, ingresos vitales que representan más del 40% de las exportaciones de la isla.

El costo humano de la oscuridad

Mientras la política se debate en Washington, el sufrimiento se profundiza en las provincias cubanas. El Ministerio de Salud Pública ha admitido una cifra alarmante: 32,880 mujeres embarazadas enfrentan riesgos críticos debido a la falta de combustible. La carencia de gasoil impide realizar ultrasonidos vitales y pone en jaque el traslado de neonatos en estado crítico.

A este drama se suman:

  • Un déficit energético de 1,723 megavatios, lo que obliga a desconexiones masivas para evitar un colapso total de la red.
  • Retrasos significativos en los esquemas de vacunación infantil.
  • La implementación de una semana laboral de cuatro días para intentar ahorrar el poco combustible disponible.

Puedes leer: EE.UU. busca desmantelar las misiones médicas de Cuba en las Américas – dehablahispana.com

¿Reforma o colapso total?

A pesar de que el Secretario General de la ONU, António Guterres, clama por un diálogo para evitar un empeoramiento de la situación humanitaria, la administración Trump y figuras como Marco Rubio mantienen una postura firme: no habrá alivio real sin una apertura económica y política simultánea.

Mientras el gobierno cubano se aferra a un modelo socialista que muchos comparan con un paciente en cuidados intensivos, el eco de las protestas en el Malecón con mensajes de “Viva Trump” sugiere que la paciencia social se ha agotado. La isla se encuentra hoy en una encrucijada histórica: adoptar una apertura al estilo del «Doi Moi» de Vietnam o enfrentar el ocaso definitivo de su Revolución bajo el peso de un aislamiento financiero total.

Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.

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