Venezuela: Enrique Márquez habla con tono de candidato presidencial tras su paso por la Casa Blanca

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Tras diez meses de silencio forzado en las celdas del Helicoide y una reciente aparición estelar en Washington como invitado de Donald Trump, Enrique Márquez ha regresado a la arena pública venezolana con un discurso que, aunque elude la etiqueta formal de «campaña», respira la estatura y la ambición de un aspirante a la primera magistratura.

02/27/2026. En su primera rueda de prensa tras recuperar la libertad, el exrector electoral no solo narró los horrores de su cautiverio, sino que trazó una hoja de ruta política que coloca a las nuevas elecciones como el único destino inevitable para el país. Sin decir sere candidato presidencial, toda su intervención rondaba la de una persona que no rehuirá una contienda electoral. Plantea estar de acuerdo con las 3 fases de Marco Rubio, coincidiendo que la ultima, la de las elecciones libres es la mas adecuada.

Entre el Capitolio y la unidad nacional

Márquez describió su presencia en el discurso de la nación de Donald Trump como un «honor» y un reconocimiento al «sufrimiento del pueblo venezolano». Sin embargo, más allá del simbolismo diplomático, el político zuliano utilizó su plataforma para respaldar la ruta planteada por el secretario de Estado, Marco Rubio, enfatizando que el proceso debe culminar, sin excusas, en una elección democrática.

Con la perspicacia de quien conoce los hilos del poder, Márquez no se limitó a pedir votos, sino a exigir condiciones. «No podemos hacer una elección con el actual Consejo Nacional Electoral (CNE) ni con el mismo Tribunal Supremo de Justicia», sentenció, posicionándose como el garante de una reinstitucionalización necesaria antes de cualquier contienda. Aunque al ser consultado sobre su candidatura respondió con una metáfora esquiva —»tengo dos candidatas: la Constitución y la Democracia»—, su discurso de «reconciliación real» y su disposición a ser un «factor de unidad» revelan a un politico que ya está tendiendo puentes hacia todos los sectores, incluidos el chavismo y la Plataforma Unitaria.

El calvario en «la celda de los presurizados»

El tono de Márquez se nutrió de la crudeza de su relato personal. Denunció haber pasado 10 meses incomunicado, de los cuales tres transcurrieron sin ver la luz del sol, en lo que denominó «la celda de los presurizados» junto a otros 250 presos políticos. Relató haber estado esposado las 24 horas durante su primera semana de detención, acusado de terrorismo y traición a la patria simplemente por «defender las instituciones» tras los eventos del 28 de julio.

«No descansaré hasta que no quede nadie perseguido injustamente», afirmó, elevando su causa personal a una promesa de justicia nacional. Márquez abogó por una ley de amnistía plena y por la reparación de las víctimas, exigiendo incluso la devolución de bienes expropiados bajo leyes que calificó como mecanismos para «robar al pueblo».

Puedes leer: Venezuela, el proyecto de Marco Rubio – dehablahispana.com

Un mensaje a Miraflores y al capital

Mostrando una visión pragmática de la economía, Márquez dio la bienvenida a las reformas petroleras y a la apertura al capital extranjero, pero con una advertencia de tinte social: «Esta apertura no puede ser solo para beneficiar al capital… ¿Dónde está la gente? ¿Dónde está el salario?». Este enfoque busca conectar con la base popular que sufre la crisis económica, más allá de las élites políticas.

Asimismo, reconoció la autoridad de Delcy Rodríguez como «presidenta encargada» por el «peso de las circunstancias», pero la instó a profundizar los cambios hacia la democratización, advirtiendo que su apoyo no es un «cheque en blanco», sino una vigilancia estricta para que el país no derive en una «perpetuidad» del modelo actual.

Ante las varias preguntas sobre si ha hablado o reunido con Maria Corina Machado, o apoyaría que se reconozca el resultado a favor de Edmundo Gonzalez, siempre fue muy lacónico en decir que no ha hablado con ella y que ya esas elecciones tuvieron su cometido.

Enrique Márquez ha vuelto no solo como un sobreviviente del sistema penitenciario, sino como un actor que busca capitalizar su relación con Washington y su capacidad de diálogo interno para liderar una «gran concertación social». En sus propias palabras, la tarea es «armar el rompecabezas del país», y él parece estar listo para ser la pieza que los una a todos en una futura mesa electoral.

Redacción Tony Romero para DHH.

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