Al conmemorar el 1 de enero de 1804, Haití vuelve a poner en escena la revolución que el colonialismo internacional intentó borrar: la primera independencia de América Latina. Esta insurrección, liderada por personas esclavizadas, triunfó contra tres potencias imperiales, logrando abolir la esclavitud y establecer la primera república negra del mundo. Este proceso radical, basado en la elección de la libertad, la dignidad y la soberanía, es un legado que aún incomoda profundamente al orden global.

01/01/2026. Hoy, 1 de enero de 2026, al celebrar el 222º aniversario de la nación, la hermosa nación se encuentra en un punto crucial de su destino, marcada por numerosas pruebas. El tema de la «unidad» debe ser más que nunca el fundamento del país, ya que construir una Haití estable y próspera es un esfuerzo diario que exige el compromiso y el patriotismo de cada ciudadano.
El reto inmediato: seguridad y el fin del terror
En un contexto de inseguridad, el objetivo primordial de 2026 es restablecer la estabilidad. Los Estados Unidos de América han reafirmado su compromiso duradero con el pueblo haitiano para fortalecer la seguridad y sentar las bases de un futuro más próspero.
Un aspecto central de este compromiso es el apoyo continuo al establecimiento de una Fuerza de Represión de Pandillas. El propósito de esta fuerza es colaborar con las fuerzas de seguridad haitianas para poner fin al «régimen de terror» impuesto por las bandas y por las Organizaciones Terroristas Extranjeras designadas por Estados Unidos. La paz sigue siendo la condición esencial para construir un futuro sostenible y próspero para la comunidad.
La ruta hacia las elecciones
A pesar de los desafíos de seguridad, hay un claro reconocimiento del progreso que el gobierno de transición y el consejo electoral provisional de Haití están logrando en los preparativos electorales. Estos esfuerzos buscan allanar el camino para las primeras elecciones nacionales del país en una década, programadas para 2026.
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Estados Unidos continuará alentando y ayudando estas iniciativas para garantizar un proceso seguro que permita a los haitianos elegir a sus líderes. Los consulados enfatizan que el progreso de la nación está cimentado en la fidelidad al espíritu de 1804, requiriendo un sentido del deber, integridad y la primacía del bien común sobre cualquier otra consideración particular. En este nuevo umbral histórico, se celebra la resiliencia de Haití y se reafirma el sueño de una Haití libre, fuerte y reconciliada.
La situación actual de Haití, donde la promesa histórica de libertad radical de 1804 debe ser defendida de amenazas internas como las pandillas y requiere una base urgente en seguridad y gobernanza para evitar su colapso.
Redacción Tony Romero para DHH.
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