El «Mariscal Favorito» de Trump es el encargado de las negociaciones entre EE.UU. e Irán

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El periodista argentino Marcelo Longobardi ha analizado según su criterio la compleja trama detrás de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, poniendo el foco en un actor inesperado y, según sus palabras, «delirante»: Pakistán.

04/08/2026. Para el analista, no se trata de una mediación diplomática tradicional liderada por organismos internacionales, sino de un acuerdo gestado en las sombras por un régimen militar que sostiene una «democracia simulada».

El Mariscal Munir: El verdadero poder detrás del trono

La pieza central de esta negociación no es un diplomático de carrera, sino el mariscal de campo Syed Asim Munir, a quien Longobardi identifica como el hombre más poderoso de Pakistán. A pesar de la existencia de un presidente y un primer ministro, el periodista sostiene que es Munir quien realmente gobierna el país.

Lo más llamativo del análisis es la relación personal entre el expresidente Donald Trump y el jefe militar. Según las fuentes, Trump ha llegado a calificar a Munir como su «mariscal favorito», un trato preferencial que contrasta con los insultos que el mandatario suele propinar a líderes de potencias occidentales como Francia, Canadá o el Reino Unido. Esta alianza estratégica, sin embargo, es vista por Longobardi con profunda desconfianza, señalando que el régimen pakistaní está «corrompido hasta la médula» y mantiene negocios opacos con la familia Trump, vinculados incluso a criptomonedas.

Mariscal de campo Syed Asim Munir

China: El titán invisible en la mesa de negociación

Longobardi advierte que ver a Pakistán como un mediador independiente es un error de diagnóstico. Dado que la economía pakistaní depende críticamente de las inversiones de China, el periodista afirma que «cuando veo la negociación entre Trump y los iraníes… lo que tengo que ver es a los chinos».

Desde esta perspectiva, Trump habría terminado aceptando puntos elaborados por los pakistaníes bajo la tutela de Pekín, lo que representa, en palabras del analista, un «desastre» geopolítico donde Pakistán no se mueve sin el consentimiento del gigante asiático. Este eje se completa con la influencia de Arabia Saudita, que actúa como garante financiero del régimen de Islamabad.

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Un mundo en manos del azar y los mercados

La nota de Longobardi también aborda la volatilidad generada por el «método» de Trump, caracterizado por amenazas extremas. El periodista recuerda que, antes de la distensión, existía un ultimátum donde se amenazaba con «hacer desaparecer una civilización entera». Tras el acuerdo, los mercados reaccionaron con una mezcla de alivio y euforia, no por una victoria diplomática real, sino por la posibilidad de que el Estrecho de Ormuz permanezca abierto, aunque sea bajo un régimen de peajes.

Finalmente, el análisis subraya la peligrosidad de que la estabilidad global dependa de un país como Pakistán, una potencia nuclear en conflicto con sus vecinos y con una historia interna marcada por magnicidios y corrupción. Para Longobardi, este escenario revela un preocupante «estado de cosas en el mundo», donde la política exterior parece mezclarse peligrosamente con los intereses comerciales privados.

Redacción Albitrio Fabrepe para DHH sobre canal de YouTube de Marcelo Longobardi

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