La reciente escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, desatada tras la ofensiva militar del pasado 28 de febrero, ha dejado de ser un conflicto lejano para convertirse en una presión asfixiante sobre los bolsillos de los consumidores en Latinoamérica. El asesinato del líder supremo iraní y la amenaza inminente sobre el estrecho de Ormuz —arteria por donde circula una quinta parte del petróleo mundial— han disparado los precios de los derivados del crudo, provocando un efecto dominó que ya golpea con fuerza a varias naciones de la región.

03/04/2026.
El estrecho de la discordia y el salto del barril
La incertidumbre sobre el suministro global ha llevado al crudo Brent, referencia para gran parte de Centroamérica y el sur del continente, a superar los 81 dólares por barril, con picos que han rozado los 85 dólares. Por su parte, el crudo de Texas (WTI) registró alzas del 4.7%, situándose por encima de los 74 dólares.
Expertos advierten que si el bloqueo físico en el estrecho de Ormuz continua, el precio podría dispararse hasta niveles históricos de 140 dólares, lo que sumiría a los países importadores netos de combustible en una crisis energética sin precedentes.
Latinoamérica bajo presión: Los precios en la bomba
Aunque el impacto varía según las políticas de subsidios de cada país, el alza internacional ya se refleja de manera crítica en las estaciones de servicio locales, aqui algunos ejemplos:
- Perú: El golpe más severo en Lima. Como importador neto del 75% de su gasolina y diésel, el país enfrenta un escenario «doblemente afectado». En distritos de la capital como Ancón, el precio del gasohol regular se disparó un 22.1% en un solo día, mientras que en La Victoria el incremento alcanzó un alarmante 28.2%, pasando de S/15.59 a S/19.98. Los especialistas señalan que esta volatilidad responde directamente al bloqueo logístico en Medio Oriente y a la dependencia de los índices internacionales.
- Honduras: Incrementos y cautela. Desde el lunes 2 de marzo, los hondureños enfrentan un nuevo aumento en los carburantes. La Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (Ahdippe) ha instado a la calma, aclarando que el alza es fruto de la «volatilidad externa» y las primas de riesgo generadas por la falta de acuerdos entre Irán y EE. UU.. Además, la presión de la deuda pública limita la capacidad del gobierno para ampliar subsidios, dejando al consumidor final expuesto al vaivén del mercado.
- México: El contraste de los subsidios. A diferencia de sus vecinos del sur, México ha logrado mitigar el impacto inmediato. Aunque la gasolina Magna y Premium han subido apenas unos centavos (entre 2 y 3 centavos desde el inicio del conflicto), el gobierno ha recurrido a estímulos fiscales para mantener el precio por debajo de los 24 pesos por litro.
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Un futuro incierto para la economía regional
El impacto no se limita solo al transporte personal. En países como Perú, el aumento del Gas Licuado de Petróleo (GLP) —del cual se importa más del 30%— ya presiona los costos del transporte público y de carga, lo que eventualmente podría traducirse en un alza de la inflación.
Mientras Donald Trump asegura que la Marina estadounidense escoltará petroleros para garantizar la libre navegación, la región observa con preocupación cómo la duración del conflicto podría extenderse «varios años», según analistas internacionales. Por ahora, la recomendación de los expertos a los conductores es optar por el uso de gasolinas de menor octanaje cuando el vehículo lo permita y adoptar medidas de ahorro energético ante un panorama de inestabilidad que parece no tener un techo cercano.
Redacción equipo DHH sobre lectura de agencias y medios.
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