En un discurso cargado de firmeza durante el Foro CELAC-África celebrado en Bogotá, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que las naciones del Sur Global no aceptarán nuevos intentos de sometimiento externo.

Lula enfatizó que, tras haber superado siglos de herencia colonial y una deuda histórica por 350 años de esclavitud en Brasil, los países de América Latina, el Caribe y África han conquistado una soberanía que debe ser respetada. «Ya fuimos colonizados… ahora están queriendo colonizarnos otra vez», sentenció el mandatario, denunciando que las potencias económicas pretenden ahora adueñarse de los recursos estratégicos de la región bajo nuevas fachadas.
Del saqueo histórico a la soberanía de los recursos estratégicos
Lula fue enfático al señalar que el pasado de «saqueo» de oro, plata y diamantes no debe repetirse con la actual riqueza de la región: los minerales críticos y las tierras raras. Según el mandatario, es vital que estos recursos sirvan para agregar valor en los propios territorios y evitar «investidas neoextractivistas», permitiendo que los países del sur den un salto cualitativo en la producción y el desarrollo.
Para fortalecer esta independencia, el presidente brasileño propuso una cooperación estratégica en materia de Inteligencia Artificial y tecnología. Destacó que el plan brasileño de IA contempla 20 millones de dólares para financiar proyectos conjuntos y 10 millones para el uso de infraestructura digital brasileña, buscando un modelo que respete la soberanía de datos y los derechos fundamentales frente a los discursos de odio y la desinformación. Asimismo, resaltó la importancia de la transición energética y la protección de las selvas del Amazonas y el Congo a través de iniciativas como el fondo «Bosques Tropicales para Siempre».
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Reforma de la ONU y la «guerra» prioritaria contra el hambre
El mandatario brasileño lanzó una crítica feroz contra el actual orden internacional, señalando que el Consejo de Seguridad de la ONU carece de autoridad al ser sus propios miembros permanentes quienes inician los conflictos. Lula denunció la pasividad del organismo ante las crisis en Gaza, Ucrania, Libia e Irak, y exigió una representación adecuada para África y América Latina en el Consejo. «¿Quién tiene más cañones… se cree dueño del mundo?», cuestionó al defender el fin del multilateralismo fallido y la búsqueda de una relación civilizada entre las naciones.
Finalmente, Lula contrapuso el gasto militar global de 2.7 billones de dólares frente a la realidad de 340 millones de personas que pasan hambre en las regiones participantes del foro. Reafirmó que su único compromiso bélico es la «guerra contra el hambre», destacando la Alianza Global lanzada en el G20 y los avances de Brasil para erradicar este flagelo. Concluyó instando a mantener el Atlántico Sur como una zona de paz y cooperación, libre de disputas geopolíticas ajenas, para asegurar un futuro digno para las próximas generaciones.
Redacción Tony Romero para DHH.
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