La reciente y supuesta operación que habría resultado en la rendición o captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores ha generado más interrogantes que respuestas en el ámbito internacional, especialmente entre los exfuncionarios diplomáticos y militares estadounidenses.

01/04/2026. John Feeley, exsubsecretario de Estado y exembajador en Panamá, reconoció que si bien la hora de la acción (la noche) era predecible, dado que Estados Unidos prefiere operar bajo el amparo nocturno, la naturaleza de la operación fue una sorpresa.
Feeley esperaba un ataque militar de misiles o bombardeos. Sin embargo, lo que intriga profundamente a los expertos fue la aparente entrega de Maduro y Flores a operativos de las fuerzas especiales estadounidenses llevados a cabo mediante helicópteros.
La cuestión del silencio militar
El detalle más impactante, que alimenta la especulación de una intriga interna, es la total ausencia de resistencia. El exsubsecretario de Estado subraya que no se observó ninguna defensa, ni siquiera la acción de un soldado bolivariano leal al chavismo que hubiese lanzado un misil portátil contra los helicópteros.
Para Feeley, esta falta de confrontación apunta directamente a una posible delación o que la operación fue producto de una tregua secreta con algún actor clave dentro del régimen. Aunque la información es preliminar, la operación—que supuestamente habría arrastrado a Maduro «desde la cama» y podría haber involucrado a la CIA en la detección de su ubicación—parece ser el resultado de años de inteligencia y recolección de información.
La impecable ejecución de la operación, sin resistencia militar, sugiere una colaboración de «alguien o algunos dentro de la cúpula de chavismo». Esta «limpieza» en la ejecución es la pregunta del millón, llevando a la especulación de si hubo algún pago o acuerdo.
Motivaciones políticas y petroleras
Otro punto de debate es por qué la acción se centró únicamente en Maduro y Flores, dejando fuera a otros líderes del régimen también incluidos en el pliego de cargos (indictment) del gobierno norteamericano, como Diosdado Cabello o Delcy Rodríguez. La pregunta de por qué solo se enfocó en decapitar la cabeza del «cártel de los soles» sigue pendiente.
En cuanto a las motivaciones de la decisión, si bien la consideración de los recursos petroleros de Venezuela siempre forma parte de las discusiones internas, Philis minimiza el factor petróleo como el principal motor. La mayor motivación estaría ligada al orgullo y la insistencia del presidente Trump por «siempre ganar».
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Tras meses de críticas por solo interponer narcolanchas, y sabiendo que la mayoría abrumadora de los votantes en Estados Unidos no respalda una invasión, la opción más viable para el expresidente era «extirpar el cáncer». Al rendir a Nicolás Maduro ante la justicia americana, Trump podría declararse «ganador» de este campeonato, una consideración que pesaba más en su mente que la estrategia de las reservas petroleras.
Respecto a la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por la cabeza de Maduro, la posibilidad de que mercenarios hubieran operado por ese premio existe. Sin embargo, Feeley especula que, dada la naturaleza del líder estadounidense, el propio presidente Trump «cobró el rescate» políticamente. Si hubo un colaborador interno, el dinero sería difícil de gastar en Venezuela, forzando a esa persona a enmascararse y salir del país.
Redacción Elena Calzadilla sobre entrevista de youtube.
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