Hoy en Múnich chocan el «efecto demolición» de Trump y el Despertar Europeo en la nueva geopolítica

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La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) que comienza hoy se presenta no solo como una cumbre geopolítica, sino como el escenario de una ruptura que parece profundizarse irremediablemente.

02/13/2026. Mientras los pasillos del hotel Bayerischer Hof se llenan de dignatarios, la ausencia física del presidente Donald Trump no disminuye su sombra, la cual proyecta una visión del mundo que el Informe de Seguridad de Múnich describe crudamente como una «política de demolición» del orden internacional establecido en 1945.

El factor Rubio

El secretario de Estado, Marco Rubio, llega a Baviera con la difícil tarea de actuar como puente o como martillo. Aunque se anticipa que Rubio adoptará un tono menos confrontativo que el discurso «impactante» del vicepresidente J.D. Vance el año pasado —quien acusó a los líderes europeos de poner en riesgo la civilización occidental—, la sustancia de su mensaje sigue siendo la misma: Estados Unidos exige que Europa asuma la carga de su propia defensa y se alinee con la visión transaccional de Washington.

Rubio ha sido claro al declarar que vivimos en una «nueva era de la geopolítica» que obliga a reexaminar el papel de cada actor. Sin embargo, su misión de «calmar las aguas» se enfrenta a una crisis de credibilidad y confianza sin precedentes, exacerbada por las recientes amenazas de Trump sobre el control de Groenlandia y sus aranceles punitivos contra aliados tradicionales.

Europa: entre el «lenguaje del poder» y la resistencia

La respuesta europea en esta conferencia se divide en dos vertientes principales:

  1. La Resistencia Frontal (El eje Macron-Carney): El presidente francés, Emmanuel Macron, emerge como el líder de los «irritados», calificando a la administración Trump de «abiertamente antieuropea». Macron ha dejado claro en Múnich que la estrategia de intentar llegar a acuerdos con Washington «no está funcionando» y que Europa no debe rendirse ante lo que considera actos de agresión. Por su parte, aunque ausente por una tragedia nacional, el espíritu del canadiense Mark Carney resuena en los debates, promoviendo alianzas alternativas, incluso con China, para contrarrestar la imprevisibilidad estadounidense.
  2. El pragmatismo de Múnich (Friedrich Merz): Como anfitrión, el canciller alemán Friedrich Merz busca una postura intermedia. Su mensaje es una advertencia para ambos lados: Europa debe «aprender el lenguaje de la política de poder» e impulsar su independencia tecnológica, subrayando que son «socios y aliados, no subordinados» de Estados Unidos.

Los puntos de fricción: Ucrania, Gaza y el «consejo de paz»

La conferencia se desarrollará bajo la presión de temas críticos que dividen a los aliados:

  • Ucrania: Mientras Rubio planea reunirse con Zelenski para mantener la presión en defensa, existe una inquietud creciente sobre los intentos de mediación directa de Trump con Putin, excluyendo a los socios europeos de la mesa de negociación.
  • El «Consejo de Paz» de Trump: La propuesta de Washington de crear un organismo de 27 miembros para gestionar conflictos como el de Gaza es vista en Europa con desconfianza. Se percibe como un competidor del multilateralismo de las Naciones Unidas y un mecanismo para imponer soluciones transaccionales en lugar de basadas en principios.
  • Groenlandia y el Ártico: A pesar del lanzamiento de la misión ‘Centinela del Ártico’ de la OTAN, la sombra de las pretensiones territoriales de Trump sobre Groenlandia ha dejado una cicatriz profunda, simbolizada por la apertura de embajadas europeas en Nuuk como un gesto de apoyo a Dinamarca frente a Washington.

Puedes leer: Putin busca el regreso del dólar para seducir a Trump; y yo pienso: ¿y los BRICS? – dehablahispana.com

En definitiva, la Conferencia de Múnich 2026 marcará el pulso de si la relación transatlántica puede sobrevivir como una sociedad de principios o si se transformará definitivamente en una serie de acuerdos transaccionales que privilegien a los más poderosos. Con una opinión pública europea mayoritariamente pesimista y temerosa de que las políticas de Trump perjudiquen a las futuras generaciones, el éxito de Rubio en Múnich no se medirá por su cortesía, sino por su capacidad para convencer a una Europa cada vez más autónoma de que Estados Unidos sigue siendo un socio confiable y no un «demoledor» de su seguridad colectiva.

Redaccion equipo DHH con ayuda de IA.

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