En una isla que durante casi siete décadas ha sido el bastión del socialismo en el hemisferio occidental, una entrevista concedida por Sandro Castro al periodista Patrick Opmann de CNN ha puesto de manifiesto una fractura ideológica generacional dentro de la familia más poderosa de Cuba.

03/30/2026. Sandro, nieto del fallecido líder revolucionario Fidel Castro, se presenta hoy no como un cuadro político, sino como un influencer y empresario de la vida nocturna que aboga abiertamente por una apertura capitalista en la nación caribeña.
Un contraste de eras: Del fusil al «Nightclub»
La comparación entre el abuelo y el nieto resulta inevitable y cargada de ironía. Mientras que Fidel Castro cimentó su poder bajo los principios del marxismo-leninismo y la estatización de la economía (información que no figura en las fuentes y que el lector puede verificar de forma independiente), Sandro Castro se define a sí mismo como una «señal de los tiempos cambiantes».
A diferencia de la austeridad y el discurso anti-consumista que caracterizaron la imagen pública de su abuelo, Sandro gestiona negocios privados y reconoce que en la isla existe un deseo generalizado de cambio. Según sus propias palabras, «la mayoría de los cubanos quieren el capitalismo, no el comunismo», una declaración que habría sido impensable en la Cuba de finales del siglo XX.

La vida tras la cortina: Luces, sombras y privilegios
La entrevista de Opmann revela las contradicciones de la vida diaria en La Habana. El encuentro se produjo durante uno de los constantes apagones que azotan a la isla; sin embargo, mientras los vecinos de Sandro permanecían en total oscuridad, su apartamento estaba iluminado gracias a un generador eléctrico privado.
A pesar de poseer electrodomésticos de marcas extranjeras que «la mayoría de los cubanos nunca podría aspirar a pagar», Sandro insiste en que no recibe un trato especial por su apellido. «Soy como un ciudadano más», afirmó, describiendo las dificultades de mantener un negocio en un entorno donde escasean el agua, la electricidad y las mercancías. No obstante, el contraste entre su refrigerador —aunque casi vacío— y la realidad de la población general subraya la brecha que el capitalismo está abriendo incluso dentro de la élite.

Crítica interna: El distanciamiento de Díaz-Canel
Uno de los puntos más sorprendentes de la entrevista fue la crítica directa de Sandro al actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Aunque el propio Fidel Castro apoyó la transición hacia el liderazgo de Díaz-Canel, su nieto es tajante: «No diría que está haciendo un buen trabajo».
Sandro argumenta que el actual mandatario ha fallado en tomar medidas necesarias desde hace mucho tiempo, lo cual está perjudicando a la población hoy en día. Esta postura lo coloca en una posición ambivalente: es cuestionado por funcionarios del gobierno cubano por sus publicaciones críticas y, simultáneamente, es atacado por el exilio cubano que ve en él la continuación de una dinastía que rechazan.
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Hacia un «Capitalismo con Soberanía»
El nieto de Fidel parece estar trazando su propio camino, uno que apoya los llamados a abrir la economía —incluso mencionando las propuestas de figuras como Donald Trump— siempre que se respete la soberanía de la isla. Sandro Castro ve el futuro de Cuba en una reconciliación económica con Estados Unidos, alejándose del aislamiento que definió la era de su abuelo.
En última instancia, Sandro Castro no solo es un heredero de sangre, sino el rostro de una Cuba que, cansada de las consignas, busca en el mercado privado la solución a una crisis económica que, según él, hace que la vida sea «durísima, incluso para un Castro».
Redacción Tony Romero para DHH sobre entrevista en CNN.
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