ONU: Guatemala debe poner fin a las redes de corrupción que secuestran la justicia

 
   
 
               
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En un momento que definirá el futuro democrático del país, la Relatora Especial de las Naciones Unidas, Margaret Satterthwaite, lanza un ultimátum: Guatemala debe elegir entre la integridad o permitir que las redes de corrupción sigan secuestrando la justicia.

La relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Independencia de Magistrados y Abogados, Margaret Satterthwaite.

01//20/2026. Guatemala se encuentra en lo que las Naciones Unidas han calificado como una «coyuntura crucial». Con el inicio del proceso para las designaciones judiciales de 2026, el país tiene ante sí la oportunidad histórica —y la obligación internacional— de poner fin, de una vez por todas, a la instrumentalización de su sistema de justicia.

Un 2026 de alto voltaje

El primer semestre de 2026 no será un periodo ordinario para la política guatemalteca. Se renovarán las piezas maestras que sostienen el orden constitucional y el Estado de derecho:

  • Tribunal Supremo Electoral: Elección de cinco magistrados titulares y cinco suplentes.
  • Corte de Constitucionalidad: Elección de cinco magistrados titulares y cinco suplentes.
  • Ministerio Público: Designación del próximo Fiscal General, una figura clave para la persecución penal.

Margaret Satterthwaite, Relatora Especial sobre la independencia de magistrados y abogados, fue contundente tras su visita al país en mayo de 2025, donde confirmó que existe una «criminalización sistemática» que golpea con fuerza a operadores de justicia, líderes indígenas, periodistas y defensores de derechos humanos.

El filtro de la integridad: no más abusos

La experta de la ONU ha sido clara en las «líneas rojas» que Guatemala no debe volver a cruzar. Según las fuentes, es imperativo evitar que individuos asociados con el abuso de poder o violaciones graves a los derechos humanos logren infiltrarse en estas posiciones estratégicas.

Como medida mínima, Satterthwaite exige que cualquier candidato con alegaciones creíbles de conductas incompatibles con los estándares de derechos humanos sea excluido de las listas cortas, al menos hasta que se realicen investigaciones independientes y exhaustivas. «El nombramiento de personas de probada integridad es el paso clave para romper este patrón abusivo», señaló la experta.

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Blindaje contra la Corrupción

El llamado de las Naciones Unidas no solo va dirigido a quiénes son electos, sino a cómo son electos. Existe una preocupación real sobre la intervención de grupos de poder y redes de corrupción dentro de las Comisiones de Postulación. Por ello, se ha solicitado protección especial tanto para los candidatos honestos como para los miembros de las comisiones que buscan actuar bajo los principios de mérito y transparencia.

Satterthwaite, quien ejerce de forma independiente y no como personal asalariado de la ONU, ya ha contactado directamente a las autoridades guatemaltecas para transmitir estas preocupaciones, recordando que el mundo observa de cerca si el país cumplirá con los estándares internacionales o si repetirá los errores del pasado.

Guatemala tiene el desafío de demostrar que su justicia no es un arma política, sino un servicio al ciudadano. De este proceso dependerá si el país avanza hacia la rendición de cuentas o se sumerge más profundamente en la impunidad.

Redacción Albitrio Fabrepe para DHH.

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