
La líder conservadora estaba cercada por la falta de apoyo de sus propios legisladores y el desvarío en el rumbo económico. Fue la gestión de menor duración en la historia del país.
La primera ministra británica Liz Truss renunció el jueves, luego que sus políticas económicas causaran turbulencia en los mercados y minaran su autoridad.
Truss hizo el anuncio luego de sostener una reunión de último momento con Graham Brady, un legislador conservador de alto nivel que supervisa los desafíos de liderazgo. Brady tiene la tarea de evaluar si el primer ministro aún cuenta con el apoyo de los miembros conservadores del Parlamento.
“No puedo cumplir el mandato por el que fui elegida”,dijo tras la reunión, frente a su residencia del número 10 de Downing Street.
Solo un día antes, Truss había prometido permanecer en el poder y dijo que era “una luchadora y no alquién que abandonará»
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