«Es un honor decir lo que ningún presidente ha dicho antes: «Bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi», dijo el presidente estadounidense Trump. El mandatario comenzó con un discurso en el que ponderó a los campeones de la MLS. «¿Quién es mejor: Messi o Pelé?», preguntó después. Hubo risas.

En medio de una gran expectativa, el argentino más famoso del mundo puso los pies en la mansión donde se toman las decisiones más poderosas de la Tierra: Lionel Messi visitó por primera vez la Casa Blanca y tuvo una foto con Donald Trump junto con el Inter Miami campeón, que fue recibido con todas sus figuras en la mansión de la avenida Pennsylvania. Pero el que se robó el show, como siempre, fue el presidente de los Estados Unidos, en un ambiente distendido donde no faltaron las bromas, las comparaciones con Cristiano Ronaldo y Pelé, aunque también Trump aprovechó para hablar de Cuba y de la guerra en Irán.
Trump mencionó a su hijo Barron, de 19 años, que ha jugado de mediocampista y es fan del fútbol. “¿Sabes quién viene hoy?, me dijo mi hijo. Mirá que estoy con bastantes temas, le respondí. Es Lionel Messi. Cómo no. Es un honor decir lo que ningún presidente ha dicho antes: Bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi. Mi hijo es un gran fanático tuyo y de (Cristiano) Ronaldo», bromeó Trump. «Es un honor recibir al equipo campeón», agregó.
“Gran trabajo”, le dijo el mandatario republicano al capitán argentino, al estrecharle la mano por primera vez en público. Fue el primer encuentro cara a cara entre Messi y Trump, que admira a Cristiano Ronaldo, quien ha recibido varias veces en la Casa Blanca e incluso lo ha invitado a almorzar en privado. Si el capitán de la Selección hubiera transitado por el Palm Room se habría enfrentado con una foto en la pared del estadounidense y al portugués sentados a solas en el Salón Oval.

Pero el encuentro con todo el equipo del Inter fue en el East Room, un salón con capacidad para 200 personas, pisos de roble, cortinas doradas y tres imponentes arañas con caireles de cristal de Bohemia.
Al lugar atestado de funcionarios y familiares ingresaron Trump, junto con Messi y el copropietario del Inter Miami, el cubano José Más. Allí los esperaban el equipo completo, todos con saco azul con el escudo del club. El presidente tomó la palabra, flanqueado por Messi y Más.
Fiel a su estilo, Trump aprovechó el marco de los campeones y de las figuras estelares para elogiar el desempeño de Estados Unidos en la guerra contra Irán y felicitó a sus militares. También se refirió a que buscaba abordar pronto la situación en Cuba y así se lo comunicó a Mas, cuyos padres huyeron de la isla.
A su lado, a Messi se lo veía incómodo, sin entender bien lo que Trump decía (no había traducción), aplaudiendo o sonriendo cabizbajo mientras el presidente hacía chistes y lo nombraba. Trump también destacó la labor de Javier Mascherano como entrenador y la figura de Luis Suárez y la de Rodrigo De Paul, a los que saludó con un apretón de manos. “¿No hay jugadores feos en este equipo?”, sonrió.
Después volvió a Messi, nuevamente en tono risueño y preguntó. «¿Quién es mejor: Messi o Pelé?», preguntó mirando a los compañeros del crack argentino. Claro que no hubo dudas, aunque luego el presidente estadounidense elogió al brasileño y dijo que lo había visto jugar en el Cosmos.
Puedes leer: EE.UU. y Venezuela acuerdan formalmente restablecer relaciones diplomáticas – dehablahispana.com
Luego tomó la palabra Jorge Más, quien dijo que era un «honor» ser recibidos en «la casa de la gente» y se enorgulleció del sueño que tuvo en 2019 de contar con Messi en su equipo y cómo unos años después terminó concretándolo. Y cerró el momento con dos regalos, una camiseta con el apellido de Trump y el número 47 (el de su presidencia) en la espalda, y un balón rosado que junto a Messi le entregaron al presidente mientras de fondo sonaba «We are the champions».
El Inter Miami fue invitado tras haber ganado el máximo trofeo de la MLS al vencer en diciembre al Vancouver Whitecups en la final y la visita finalmente se dio en la previa del partido que el equipo de Florida jugará el sábado ante el equipo local, el DC United, en Baltimore, a una hora de esta capital. No había demasiadas excusas para una negativa. Sin embargo, el otro propietario del club, David Beckham, no acudió a la cita.
Con información de clarin.com
Más historias
EE.UU.: «Latinoamérica puede perder su alma occidental” (video)
EE.UU. y Venezuela acuerdan formalmente restablecer relaciones diplomáticas
Revise el documento presentado al congreso de EE.UU. para colocarle tiempo a la transición venezolana