La operación militar a gran escala ejecutada por Estados Unidos en Venezuela el sábado 3 de enero de 2026, que culminó con la captura y posterior extradición a Nueva York del presidente venezolano Nicolás Maduro, se erige como la demostración más palpable y dramática hasta la fecha de la aplicación de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) del país norteamericano planteada por Trump. Esta acción, denominada por algunos como «Absolute Resolve» y que incluyó bombardeos sobre instalaciones militares clave en Caracas y otros puntos estratégicos,, reafirma el principio central de la estrategia: la restauración de la supremacía estadounidense en el Hemisferio Occidental.

01/05/2026. El Presidente Donald Trump no dejó dudas sobre el marco ideológico de la intervención, citando abiertamente la Doctrina Monroe y su nueva encarnación, que él mismo denominó el “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe. Incluso, llegó a bromear con que algunos la llaman ahora la “Doctrina Don-roe”,.
El hemisferio occidental como prioridad innegociable
La NSS de noviembre de 2025 prioriza claramente la Región A: El Hemisferio Occidental, bajo el lema «Enlist and Expand» (Reclutar y Expandir),. Los objetivos estratégicos para la región son explícitos: asegurar que el Hemisferio se mantenga estable para prevenir y desalentar la migración masiva a Estados Unidos; garantizar que los gobiernos cooperen en la lucha contra narco-terroristas, carteles y organizaciones criminales transnacionales; y, crucialmente, mantener la región libre de «incursiones extranjeras hostiles o propiedad de activos clave»,.
El gobierno de Trump había intensificado progresivamente sus advertencias a Maduro, vinculando explícitamente al régimen con el narcotráfico y la presión migratoria. Maduro fue acusado de albergar adversarios extranjeros y adquirir armas ofensivas que podrían «amenazar los intereses estadounidenses,» lo cual fue calificado como una «flagrante violación de los principios fundamentales de la política exterior estadounidense que se remontan a más de dos siglos».
De la diplomacia al uso de la fuerza letal
La operación en Venezuela se alinea con dos pilares tácticos definidos en la nueva estrategia. Primero, subraya la meta de derrotar a los carteles, incluyendo, «donde sea necesario, el uso de la fuerza letal» para reemplazar la fallida estrategia de aplicación de la ley. Maduro, quien fue imputado por narcotráfico en 2020 por un gran jurado federal en Nueva York, fue capturado por fuerzas estadounidenses para ser juzgado por narcotráfico y armas.
Segundo, la operación también toca el interés económico y de seguridad nacional de EE. UU. en la región. El presidente Trump había enfatizado la «tremenda energía» de Venezuela y la necesidad de protegerla para Estados Unidos y el mundo. La Estrategia Nacional de Seguridad busca asegurar el acceso a cadenas de suministro y materiales críticos en el Hemisferio para reducir dependencias y aumentar la resiliencia económica estadounidense,. La NSS también prioriza la Dominación Energética (petróleo, gas, carbón y nuclear) como una prioridad estratégica superior.
La decisión de la Casa Blanca de no notificar previamente al Capitolio, alegando que no se trataba de una acción bélica sino de una operación para detener a un «prófugo imputado por la justicia estadounidense», resalta el enfoque pragmático y no intervencionista per se de la NSS, motivado por «lo que funciona para América» o, en dos palabras, “America First”.
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Repercusiones inmediatas y el precio de la supremacía
Mientras que el Secretario de Estado Marco Rubio defendió la acción como una actuación limitada para ejecutar una orden judicial, la operación tuvo consecuencias inmediatas en la región. Cuba reportó la muerte de 32 oficiales cubanos en la operación estadounidense,. En Wall Street, las acciones de las compañías petroleras y los precios del crudo subieron drásticamente tras la redada en Venezuela,,. Tras la captura, Delcy Rodríguez fue nombrada la nueva líder de Venezuela.
Aunque la NSS establece una predisposición al no intervencionismo y evita las «guerras eternas»,, la intervención en Venezuela demuestra que la reafirmación del dominio en el Hemisferio Occidental y la aplicación del «Corolario Trump» justifican el uso de la fuerza militar selectiva y decisiva,. La pregunta ahora, según observadores políticos, es si esta operación relámpago, que se desarrolló con rapidez y coordinación, evitará convertirse en una intervención prolongada en Venezuela, una perspectiva que podría generar divisiones entre los partidarios del movimiento MAGA.
Redacción Elena Calzadilla para DHH.
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