El acuerdo UE-Mercosur queda en el limbo jurídico tras un voto de infarto en Europa

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El Parlamento Europeo ha decidido poner el freno de mano al histórico acuerdo UE-Mercosur, enviando el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Esta maniobra, ejecutada apenas cuatro días después de la firma oficial en Asunción, abre un periodo de incertidumbre que podría durar más de un año y pone en duda la viabilidad legal de dos décadas de negociaciones.

01/21/2026.

Una victoria por la mínima que congela el comercio

La votación en Estrasburgo fue un auténtico duelo de voluntades que se resolvió por un margen estrechísimo: 334 votos a favor del bloqueo frente a 324 en contra. Solo diez votos de diferencia bastaron para inclinar la balanza hacia la desconfianza jurídica, suspendiendo el procedimiento de aprobación final que estaba previsto para los próximos meses.

El objetivo de esta remisión al Alto Tribunal es determinar si el tratado —respaldado por la Comisión Europea pero ferozmente rechazado por países como Francia y Polonia— es compatible con las políticas fundamentales del bloque comunitario.

Fractura política y rebelión en las bancadas

El resultado de este miércoles dejó al descubierto profundas grietas en las coaliciones europeas:

  • Deserciones clave: El grupo conservador PPE sufrió la «traición» de 43 eurodiputados (principalmente de Polonia, Francia y Hungría) que votaron a favor del aplazamiento, desafiando la línea oficial de su formación.
  • Socialistas y Liberales divididos: A pesar de que sus líderes se oponían a frenar el pacto, decenas de legisladores franceses y rumanos rompieron la disciplina de voto.
  • El bloque del «No»: Los Patriotas (extrema derecha), la Izquierda y la mayoría de los Verdes se mantuvieron unidos en su decisión de postergar la ratificación.

Mientras naciones como Alemania, España e Italia lideraron el frente a favor del acuerdo, la presión de los sectores agrarios y la firmeza de la cancillería francesa terminaron por forzar este paréntesis legal.

Júbilo en las calles, decepción en Bruselas

Fuera del parlamento, el ambiente era de celebración. Cientos de agricultores, muchos de ellos montados en sus tractores, recibieron la noticia con gritos de alegría, viendo en esta decisión una victoria contra un pacto que consideran perjudicial para sus intereses.

En contraste, la Comisión Europea lamentó profundamente el resultado. Olof Gill, portavoz de la Comisión, defendió que las dudas planteadas ya habían sido «abordadas con gran detalle» y que la moción no aporta cuestiones nuevas al debate. No obstante, la presidenta Ursula von der Leyen, quien firmó el acuerdo el pasado fin de semana, ve ahora cómo su proyecto estrella queda «congelado» a la espera de un veredicto judicial que podría tardar meses.

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¿Qué sigue para Sudamérica?

A pesar del revés en Estrasburgo, el optimismo no se ha desvanecido del todo en el Cono Sur. Países como Uruguay y Paraguay mantienen una postura positiva, mientras que en Argentina, el gobierno de Javier Milei planea acelerar el envío del acuerdo a su propio parlamento.

Sin embargo, la realidad técnica es implacable: hasta que el Tribunal de Justicia no emita su sentencia, la ratificación final del Parlamento Europeo es imposible. La única carta que le queda a la Comisión Europea es intentar una aplicación provisional del acuerdo, aunque el clima político actual sugiere que el camino será cualquier cosa menos sencillo.

Redacción Albitrio Fabrepe para DHH sobre lectura de medios

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