¿Y donde están, los comunistas que lo iban a ayudar? Aqui la explicación del comunismo de China

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En medio de la creciente tensión en el Medio Oriente y las crisis políticas en América Latina, una pregunta resuena en las cancillerías y centros de análisis del mundo: ¿Dónde está China? Mientras potencias como Estados Unidos reaccionan con despliegues militares o sanciones inmediatas, el gigante asiático parece observar desde la barrera cuando sus socios, como Irán o Venezuela, enfrentan ataques o desestabilización.

Para darle explicación a esto, el profesor y experto en geopolítica Manuel Cruz explica que la respuesta no es la indiferencia, sino una compleja mezcla de filosofía milenaria y un pragmatismo económico feroz que Occidente suele malinterpretar.

Esta canción del youtubero venezolano Los Comunistas ¿donde están? @kilometro_internacional dejó una duda práctica de la actuación de China en escenarios internacionales de conflicto. Aqui la explicación.

Intereses vs. amistades: El pragmatismo del «taller del mundo»

Manuel Cruz inicia aclarando una distinción vital: en la cosmovisión de Pekín, no existen los «amigos» en el sentido sentimental o ideológico que conocemos en Occidente. China no tiene relaciones de amistad ni de aliados permanentes; lo que construye son alianzas comerciales a largo plazo.

Para el experto, esto significa que para China siempre será más importante la dinámica comercial que quién esté dirigiendo un país en un momento dado. «China se ha constituido en el motor económico y el taller del mundo», señala Cruz. Si un líder como Nicolás Maduro o el Ayatola de Irán cae, China está preparada para sentarse a negociar rápidamente con quien tome el relevo, tal como hicieron con los talibanes en Afganistán apenas retomaron el poder.

Este comportamiento se resume en el famoso axioma de Deng Xiaoping: «No importa si el gato es blanco o es negro, lo importante es que pueda cazar ratones». En términos geopolíticos, esto implica que mientras el flujo de recursos y el comercio se mantengan, la figura política en el poder es secundaria y coyuntural.

El «comercio oscuro» y la balanza de poder

Muchos cuestionan por qué China no defiende militarmente a Irán o Venezuela, considerando que son un socio vital. Cruz aporta datos contundentes: Irán exporta el 80% de su petróleo a China. Sin embargo, debido a las sanciones occidentales, este intercambio se realiza a menudo mediante el llamado «comercio oscuro», donde el petróleo viaja disfrazado para evitar represalias.

A pesar de que el intercambio público supera los 13,000 millones de dólares, Irán no es el socio más importante de China en la región. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos superan en conjunto los 10,000 millones de dólares en intercambio comercial con China, lo que obliga a Pekín a mantener un equilibrio delicado para no enemistarse con estos otros gigantes energéticos.

La paciencia como poder blando: la diferencia de pensamiento

La clave fundamental, según explica el profesor Cruz, reside en la temporalidad. En Occidente, el éxito se mide por días, meses o ciclos electorales. En cambio, el éxito de China se mide en función de la evolución histórica de las dinastías.

Cruz cita una anécdota reveladora entre el diplomático Henry Kissinger y el primer ministro chino Zhou Enlai en 1971. Cuando Kissinger le preguntó qué opinaba de la Revolución Francesa de 1789, Zhou Enlai respondió que era «demasiado reciente» para dar una explicación acabada. Esta mentalidad de «tiempo infinito» permite a China ejercer lo que se denomina «neutralidad activa».

Puedes leer: Thomas L. Friedman: «Trump carece de un plan para finalizar la guerra con Irán» – dehablahispana.com

La estrategia del «Wu Wei»: dejar que el adversario se equivoque

China aplica el concepto de «Wu Wei» (la no acción o paciencia estratégica). Mientras Estados Unidos interviene militarmente para cambiar regímenes, lo cual suele erosionar su imagen internacional y alejar a ciertos aliados, China prefiere esperar.

«China dice: ‘Si él solo se está generando situaciones con posibles aliados míos, yo lo único que debo hacer es esperar, no lo voy a interrumpir'», explica Manuel Cruz. Al no intervenir, China evita sanciones occidentales que pondrían en riesgo su Ruta de la Seda y deja que sea la imagen de sus competidores la que se desgaste frente a la opinión pública mundial.

En conclusión, el silencio de China no es debilidad. Es la aplicación de una doctrina donde la paciencia es un arma, la cultura es el cimiento y el comercio es la única constante. Para el profesor Cruz, no se puede entender a China sin conocer su historia: un estado que siempre pondrá sus raíces y su estabilidad económica por encima de cualquier conflicto ajeno.

Redacción Elena Calzadilla para DHH sobre análisis de Manuel Cruz en YouTube.

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