En el corazón de Bogotá, lo que debería ser una fiesta de integración latinoamericana se ha transformado en un escenario de advertencias sombrías y sillas vacías. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó una alerta contundente al asegurar que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) está en proceso de desaparición, asfixiada por el avance de la extrema derecha en la región.

03/21/2026. En la antesala de la X cumbre y el Foro CELAC-África 2026, el mandatario brasileño lamentó que el crecimiento de corrientes extremistas esté «ahuyentando a los países» de los mecanismos de concertación regional.
El fantasma de la desunión y la falta de «músculo» regional
Lula recordó con nostalgia una época donde, a pesar de las profundas diferencias ideológicas, la integración era una prioridad, mencionando que incluso figuras como el expresidente Álvaro Uribe participaban activamente en espacios como la Unasur. Para el líder brasileño, la crisis actual no es solo política, sino también estructural; señaló que la falta de «mecanismos sólidos», específicamente la ausencia de un banco regional, ha dejado a la CELAC y a la UNASUR vulnerables y sin herramientas de ejecución real.
Esta fragmentación interna debilita la posición de América Latina en el tablero internacional. El llamado de atención es claro: si la región permanece dividida, no tendrá posibilidad alguna de incidir frente a las grandes potencias mundiales. En este mismo sentido, la vicepresidenta colombiana, Francia Márquez, subrayó que el trabajo en bloque es la única vía para «cambiar las reglas del juego» y avanzar en temas críticos como las reparaciones históricas y la justicia étnico-racial.
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Una cumbre de «mínimos»: solo cuatro líderes en el banquillo
La gravedad de la crisis se refleja en las cifras de asistencia, que han encendido las alarmas sobre la relevancia actual del organismo. De los 33 mandatarios que integran el bloque, solo cuatro jefes de Estado han confirmado su presencia en Bogotá: Gustavo Petro (Colombia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Yamandú Orsi (Uruguay) y Ralph Gonsalves (San Vicente y las Granadinas). La mayoría de las naciones han optado por enviar delegaciones de menor rango, generalmente encabezadas por ministros, lo que pone en duda la capacidad de la cumbre para proyectar acuerdos significativos o tomar decisiones de alto impacto para la región.
A pesar de este panorama de baja participación, la agenda del encuentro busca abordar pilares fundamentales como la cooperación Sur-Sur, el comercio y la inversión. Uno de los hitos de esta jornada será el traspaso de la presidencia pro témpore de la CELAC a Uruguay, que bajo el mando de Yamandú Orsi, asumirá el difícil reto de intentar revitalizar un foro que, según las advertencias de sus propios fundadores, se encuentra al borde de la irrelevancia política.
Redaccion equipo DHH con ayuda de IA.
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