Secretario general OEA: «nuevo orden mundial llegará lo queramos o no»

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En un contexto marcado por la volatilidad geopolítica y la reafirmación del poder estadounidense en la región, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, ha adoptado una postura que oscila entre el pragmatismo diplomático y un optimismo que desafía las tensiones actuales.

04/16/2026. A casi un año de asumir el cargo, Ramdin sostiene que América Latina y el Caribe no deben temer a un «nuevo orden mundial», calificándolo como una evolución inevitable que llegará «lo queramos o no». Sin embargo, tras esta narrativa de aceptación se esconde una compleja maniobra para mantener la relevancia de un organismo cuya viabilidad financiera y política depende, hoy más que nunca, de su relación con una Casa Blanca revitalizada por el retorno de Donald Trump.

La reinvención del MAGA: Entre la doctrina Donroe y la supervivencia regional

La postura de Ramdin frente a la administración Trump es notablemente conciliadora, incluso ante la implementación de la denominada «Doctrina Donroe», que reafirma a la región como área de influencia exclusiva de Washington. En lugar de confrontar esta visión unilateral, el secretario general opta por reinterpretar el lema «Make America Great Again» (MAGA) bajo un prisma regionalista, sugiriendo que hacer a Estados Unidos «grande» podría traducirse en hacer a «las Américas más grandes» a través de la prosperidad y el comercio.

Esta analítica «traducción» diplomática parece ignorar, al menos en el discurso público, las fricciones que generan los ataques militares en el Caribe, el bloqueo petrolero a Cuba o las operaciones agresivas contra el narcotráfico en países como Ecuador. Al afirmar que «un solo país no puede ocuparse de todo», Ramdin intenta justificar la vigencia de la OEA como un socio necesario para Estados Unidos, a pesar de que el Departamento de Estado ha mostrado intenciones de recortar o condicionar los fondos del organismo a temas específicos de su interés.

El dilema de la estabilidad: Venezuela y la utopía de una mesa para 35

Uno de los puntos más críticos de la gestión de Ramdin es su visión sobre Venezuela, país que atraviesa una administración interina liderada por Delcy Rodríguez tras un operativo militar estadounidense que desplazó a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. El secretario general prioriza la «estabilidad» del gobierno actual como requisito previo para cualquier apertura hacia una transición política, una postura que parece validar el statu quo actual con el fin de evitar el caos institucional.

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Ramdin mantiene la aspiración —casi utópica en el clima actual— de ver a los 35 países independientes sentados nuevamente en la mesa de la OEA, incluyendo no solo a Venezuela, sino también a Cuba y Nicaragua. Aunque reconoce los desafíos en materia de democracia y los conflictos sociales, su análisis se apoya en una perspectiva histórica de largo plazo: la región ya no está dominada por dictaduras como en el pasado. No obstante, este enfoque analítico enfrenta la dura realidad de una región fragmentada donde la diplomacia de la OEA parece estar supeditada a la «predictibilidad» que la organización intenta recuperar en un orden mundial que, paradójicamente, se define por su impredictibilidad.

Redacción Tony Romero para DHH con ayuda de IA.

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