La historia de Venezuela dio un vuelco irreversible la madrugada del 3 de enero, un evento que el historiador y analista político Pedro Benítez califica como un hito «inédito» y «extraño» en la trayectoria nacional. En una entrevista con el periodista Edward Rodríguez, Benítez desglosa la anatomía de una transición que ha dejado al chavismo —históricamente antiimperialista— bajo el tutelaje directo de la «Gran Potencia del Norte», revelando las grietas de un sistema que sobrevivió por años gracias a la protección cubana, pero que colapsó ante la cruda realidad de la geopolítica global.

06/19/2026. Según Benítez, el gobierno de Nicolás Maduro no fue más que una pieza en un tablero mucho más grande. Durante más de dos décadas, Venezuela vivió bajo la injerencia de potencias como Cuba, Rusia e Irán. Fue Fidel Castro quien, desde La Habana, convenció a Hugo Chávez de elegir a Maduro como su sucesor, y fue la inteligencia cubana (el G2) la que sirvió de «guardia pretoriana» para mantenerlo en el poder, controlando incluso a la Fuerza Armada Nacional.
Sin embargo, el analista señala que Maduro cometió el error clásico de los líderes que se sienten invulnerables: creyó que Trump estaba «amagando». Mientras los rusos le advertían de una posible acción militar, los cubanos lo convencieron de que no ocurriría nada. El resultado fue una operación quirúrgica que, en palabras de Benítez, demostró que Trump fue más eficiente que Putin: lo que el líder ruso no ha logrado en Ucrania en años, Estados Unidos lo consiguió en Venezuela en apenas dos horas.
La estrategia de Jorge y Delcy: ceder para sobrevivir
Tras la caída y extradición de Maduro, el poder ha quedado en manos de figuras como Jorge y Delcy Rodríguez, quienes han adoptado una estrategia de supervivencia pragmática y sumisa. Benítez explica que el plan del chavismo en esta «tercera etapa» es claro: ceder ante todo lo que Trump pida con el único fin de permanecer un día más en Miraflores, apostando a que el mandatario estadounidense eventualmente salga del juego, ya sea en 2029 o por un proceso político interno.
Este «gobierno tutelado» representa una paradoja histórica: un movimiento que nació condenando la intervención extranjera ahora se sostiene gracias a ella. No obstante, esta alianza es descrita por Benítez como «contra natura», cuestionando cuánto tiempo podrá sostenerse una estructura que, en el fondo, sigue siendo adversaria de los intereses estadounidenses.
La economía: Una recuperación de «fotos y reunideras»
Uno de los puntos más críticos del análisis de Benítez es la situación económica. Desmiente categóricamente cualquier narrativa de mejoría, calificando los anuncios oficiales como un «disparate». Los datos son contundentes:
- Devaluación: Desde el 3 de enero, el precio del dólar (tanto oficial como paralelo) ha subido casi un 100%.
- Inflación: Aunque se anunció una cifra de un solo dígito mensual por primera vez en casi dos años, Benítez advierte que sigue siendo catastrófica y que no hay un programa de reforma profundo para estabilizarla.
- Incompetencia: El analista destaca la ausencia de voceros económicos con peso o credibilidad. «No tenemos idea de quiénes están manejando la economía venezolana», afirma, contrastando la era actual con tiempos donde figuras como Masa Zavala daban confianza técnica.
Para Benítez, la esperanza de que las inversiones extranjeras fluyan espontáneamente sin un plan serio es una ilusión que solo profundiza el deterioro socioeconómico.
La oposición y la «olla de presión»
En el ámbito político, Benítez resalta la importancia del Manifiesto de Panamá, donde diversos factores de la oposición —incluyendo aquellos fuera de la Plataforma Unitaria— hicieron causa común bajo el liderazgo de María Corina Machado. A pesar de que el país se encuentra en un momento de «reflujo» político, la demanda de cambio sigue siendo masiva.
El gran peligro, advierte el analista, es el cierre de la «válvula de escape» democrática. Al no haber un cronograma electoral claro ni gestos hacia una normalización política, la sociedad venezolana se está convirtiendo en una olla de presión. Benítez sostiene que la hegemonía de Estados Unidos en la región no será irreversible ni estable si no se consulta al pueblo venezolano y se restaura el proceso democrático.
Venezuela se encuentra en un laberinto donde la eficiencia militar de Trump ha chocado con la incompetencia económica de los herederos del chavismo. Mientras la administración estadounidense parece priorizar la hegemonía geopolítica sobre la democracia, el malestar interno crece. La pregunta que deja Pedro Benítez en el aire es vital para el futuro del país: ¿Entienden en la Casa Blanca que esta alianza con un sector del chavismo es insostenible a largo plazo?. Por ahora, Venezuela sigue esperando que la luz al final del túnel que se asomó el 3 de enero no termine siendo desperdiciada por quienes hoy detentan un poder tutelado.
Redacción equipo DHH sobre entrevista de YouTube en canal Es noticia con Edward Rodríguez
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