El «Chantaje» de Infantino y la rebelión de la UEFA que amenaza su corona

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La estabilidad de Gianni Infantino al frente de la FIFA se desmorona bajo una tormenta de acusaciones que trascienden lo deportivo para entrar en el terreno de lo criminal. El Príncipe Ali bin al Hussein, presidente de la Federación de Fútbol de Jordania, ha detonado una bomba mediática al calificar de “chantaje” las maniobras del dirigente suizo-italiano. Según el príncipe, se le comunicó verbalmente que el apoyo político a la reelección de Infantino sería la llave para que su federación recibiera la ayuda que tanto ha solicitado, una oferta que rechazó tajantemente en defensa de los valores éticos.

08/04/2026. Esta grave denuncia es solo el hilo del que tira una maraña de conflictos que hoy tienen a la FIFA en una reunión de emergencia en Rabat, Marruecos, donde Infantino intenta medir el apoyo que le queda tras el colapso de su proyecto más ambicioso.

El naufragio del plan de los 20.000 millones de dólares

El epicentro del terremoto institucional es el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). La propuesta buscaba privatizar parcialmente los torneos más lucrativos, incluyendo el Mundial de Clubes 2029 y el Mundial 2030, mediante la venta del 20% de las acciones a inversores privados. Con una valoración estimada de 20.000 millones de dólares, el plan pretendía recaudar liquidez inmediata, pero fue percibido por el mundo del fútbol como una entrega de la soberanía del deporte a capitales externos.

La reacción fue unánime y feroz:

  • La UEFA, la CONCACAF y la Confederación Asiática (AFC) rechazaron el plan categóricamente.
  • La UEFA fue más allá, amenazando con un boicot total al Mundial si el proyecto no se retiraba.
  • Ante el muro de oposición, Infantino se vio obligado a dar marcha atrás el pasado viernes, pero el daño ya era irreversible.

Fuego amigo: La rebelión dentro de Zúrich

Lo que más preocupa en los pasillos de la FIFA es la fractura interna. Figuras que antes eran pilares de la gestión de Infantino ahora le dan la espalda:

  • Arsène Wenger, director de Desarrollo Global, calificó la retirada del plan como “absolutamente necesaria” y aseguró haberse enterado por la prensa.
  • Carlos Cordeiro, asesor principal, renunció a su cargo tildando el proyecto de “mal negocio” que hipotecaba el futuro del fútbol.
  • Mattias Grafström, secretario general y hombre de confianza, envió un demoledor mensaje a los empleados describiendo la situación como una “triste y censurable serie de acontecimientos”, instando a separar la misión de la institución de los «momentos inestables» de las personas.

Acorralado por la justicia y abandonado por la política

El frente legal es igual de sombrío. La UEFA ha puesto a Infantino bajo aviso formal, advirtiéndole que cualquier destrucción o alteración de documentos relacionados con la FFE podría constituir un robo de pruebas ante posibles acciones legales.

Incluso sus aliados geopolíticos parecen haberse evaporado. Donald Trump, quien solía mostrar una cercanía pública con Infantino, ha negado haber conversado con él sobre la privatización de los mundiales. Simultáneamente, Thrive Capital, la firma vinculada a la familia Kushner que actuaría como inversor ancla, retiró su apoyo ante el escándalo. Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron habría realizado llamadas personales para frenar el proyecto y evitar una fractura duradera en el fútbol mundial.

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¿Un futuro sin Infantino?

Aunque las elecciones para la presidencia están fijadas para marzo de 2027 en Rabat, la presión por una salida anticipada crece cada día. Federaciones como las de Inglaterra, Gales, Finlandia, Serbia y Suecia ya han retirado formalmente su respaldo al suizo.

En este escenario de caos, ya suenan nombres para una sucesión que parece inevitable:

  • Victor Montagliani (CONCACAF), cuya figura se fortaleció tras el reciente Mundial.
  • Sheikh Salman (AFC), quien ya desafió a Infantino en 2016.
  • E incluso el propio Mattias Grafström, quien podría liderar una corriente opositora desde el interior de la organización.

El «modelo de gobernanza» de Infantino ha sido puesto en jaque. La FIFA se enfrenta ahora a un dilema existencial: reformar sus estructuras o hundirse con el liderazgo de un hombre que, según sus críticos, ha perdido la brújula ética y comercial del deporte rey.

Redacción equipo DHH.

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