Con la apertura de urnas, las últimas encuestas confirman un empate técnico infartante, mientras el «voto útil» polariza la contienda en Brasil y Washington observa de cerca el choque de dos modelos opuestos.

10/03/2026. En la víspera de la primera vuelta presidencial del domingo 4 de octubre, Brasil se encamina hacia una de las elecciones más ajustadas y dramáticas de su historia reciente. Las últimas encuestas publicadas este sábado por los institutos Datafolha y Quaest confirman un escenario de empate técnico entre el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y el senador Flávio Bolsonaro (PL), situando a ambas campañas ante la alta probabilidad de definir la jefatura de Estado en una segunda vuelta.
Según el estudio de Datafolha —realizado a 4.006 electores—, Lula encabeza la intención de votos válidos con un 45%, seguido muy de cerca por Flávio Bolsonaro con un 42%. En una eventual segunda vuelta, la distancia se reduce a un solo punto porcentual (47% frente a 46%). Por su parte, la encuesta de Quaest —sobre 3.702 entrevistas— registra un 46% para el líder petista y un 45% para el candidato conservador en primera vuelta, mientras que en el balotaje el senador supera numéricamente al mandatario con un 44% frente a un 42%. Dado que ambos sondeos cuentan con un margen de error de dos puntos porcentuales, la contienda permanece absolutamente abierta.
La batalla del «voto útil» y las estrategias de cierre
El tramo final de la campaña estuvo marcado por una acelerada concentración del electorado en las dos figuras principales, deshidratando las opciones de terceras vías. Postulantes como Augusto Cury, Ronaldo Caiado o Renan Santos han quedado relegados al 3% de las preferencias, mientras que Romeu Zema cayó al 0%.
Desde la candidatura de Flávio Bolsonaro, el discurso del «voto útil» adquirió una fuerza decisiva con el objetivo de unir al campo conservador y evitar la prolongación de la disputa durante tres semanas más. La estrategia del senador se centró fuertemente en confrontar al Poder Judicial y al Tribunal Supremo Federal (STF), capitalizando la cancelación del debate en la red Globo para denunciar supuesta «censura» e interferencia institucional. Además, alertó a sus simpatizantes sobre las implicaciones de que Lula continúe en el poder y designe nuevos magistrados en la alta corte.
En contraposición, el equipo de campaña de Lula confía en una movilización contundente de votantes indecisos y en la anticipación del voto anti-Flávio. La estrategia del oficialismo busca consolidar los logros recientes del Gobierno, apoyándose en la prohibición de las plataformas de apuestas («bets»), eventos multitudinarios y el anuncio de la votación parlamentaria impulsada por el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, para poner fin a la jornada laboral 6×1. Ambos candidatos concluyeron sus actividades proselitistas en el estratégico estado de San Pablo, con Lula marchando en la Avenida Paulista y Bolsonaro recorriendo el interior paulista.
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El factor internacional: La sombra de Trump y el equilibrio regional
Más allá de las fronteras brasileñas, la elección trasciende como un tablero geopolítico determinante para el hemisferio. La campaña de Lula denunció directamente la injerencia del presidente estadounidense Donald Trump en el proceso democrático local, emitiendo piezas publicitarias que tachan a Flávio Bolsonaro de ser el «candidato de Trump» con la intención de subyugar los recursos y la soberanía del país.
Por su parte, el mandatario norteamericano afirmó seguir la elección «muy de cerca», enmarcando el proceso en su estrategia del «Escudo de las Américas» y su objetivo de consolidar un bloque aliado frente a la influencia global de China. Flávio Bolsonaro ha prometido integrar a Brasil a dicha coalición de seguridad regional, promover áreas de libre comercio e intensificar la lucha contra el crimen transnacional. La definición de este domingo no solo medirá el respaldo popular de las dos grandes corrientes políticas brasileñas, sino que determinará si la mayor potencia de América del Sur reafirma su autonomía estratégica o se integra a la red conservadora promovida desde Washington.
Redacción equipo DHH sobre lectura de agencias.
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