Encuesta: Latinoamérica vive una apatía democrática donde China toma ventaja importante

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El tablero político de Latinoamérica acaba de recibir una sacudida histórica. El informe Latinobarómetro 2026 —elaborado tras la aplicación de 19.207 entrevistas cara a cara en 17 países de la región entre el 7 de mayo y el 17 de junio de 2026— ofrece un diagnóstico crudo sobre el estado de las instituciones, el cansancio social y el reordenamiento de las potencias globales en el hemisferio.

10/02/2026. Más allá de las fluctuaciones electorales, el estudio de la Corporación Latinobarómetro expone dos grandes certezas geopolíticas: por un lado, los latinoamericanos no han abandonado su demanda fundamental de democracia, pero están profundamente desencantados con la incapacidad del Estado para resolver sus necesidades cotidianas; por otro, en el plano internacional, China ha completado un sorpaso silencioso frente a Estados Unidos, superándolo por primera vez en percepción de influencia positiva.

1. La democracia resistente: Entre la fe en las urnas y el canto de sirena autoritario

Tras un sexenio crítico entre 2018 y 2023 —donde el respaldo al sistema democrático cayó a mínimos históricos del 48% y 49% impulsado por el fin del superciclo de las materias primas y el impacto devastador de la pandemia—, el apoyo a la democracia se ha estabilizado en un 52% a nivel regional.

Sin embargo, hablar de «la democracia en América Latina» como un todo homogéneo es una ilusión analítica. La brecha entre naciones es abismal:

  • Los bastiones del apoyo democrático: Argentina lidera el compromiso democrático con un 73%, seguida de cerca por Uruguay (64%), Costa Rica (63%), Chile (63%) y Venezuela (63%). En el caso venezolano, resulta paradójico que persista un respaldo tan elevado al ideal democrático en medio de un régimen dictatorial.
  • El piso de la desilusión: En el extremo opuesto se ubican Guatemala (35%), Brasil (41%), Honduras (42%) y Ecuador (43%), registrando hasta 20 puntos porcentuales menos de apoyo que los países a la cabeza de la lista.

Latinobarómetro advierte que la región jamás ha contado con «democracias liberales consolidadas» (salvo excepciones como Uruguay), sino más bien con «proyectos de democracia» que libran una batalla constante contra actitudes autoritarias preexistentes. Esta tensión se evidencia en el pragmatismo del electorado: un 52% de los latinoamericanos afirma que «no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas» (frente al 44% registrado en 2002), mientras que el respaldo a la «mano dura» alcanza el 63%.

A pesar del coqueteo con el iliberalismo, existe una línea roja inamovible: las elecciones. Un 74% de la población sostiene que sin elecciones no hay democracia. El rechazo generalizado a anuncios como el del dictador nicaragüense Daniel Ortega en junio de 2026 («aquí no volverá a haber elecciones») demuestra que los pueblos latinoamericanos exigen mantener, al menos, el mecanismo central de la soberanía popular y la alternancia.

2. El naufragio del Estado y el «efecto Bukele»

El verdadero veneno del sistema democrático no es una preferencia ideológica, sino el mal desempeño de las instituciones públicas. El 73% de los latinoamericanos percibe que el Estado ha hecho «poco o nada» por ellos y sus familias en los últimos tres años. La insatisfacción con los servicios esenciales se ha profundizado drásticamente en la última década:

  • Educación pública: Cae de un 55% de satisfacción en 2011 al 40% en 2026.
  • Hospitales públicos: Se desploma del 48% al 28% en el mismo periodo.
  • Sistema judicial: Registra apenas un 22% de aprobación.
  • Representación parlamentaria: El 76% no se siente representado por el Congreso y la confianza en los partidos políticos se hunde al 15%.

En este paisaje de ruina institucional, El Salvador de Nayib Bukele opera como un planeta aparte. A pesar de ser calificado por el informe como una «autocracia/dictadura joven», rompe todas las tendencias regionales:

  • El 75% de los salvadoreños confía en las Fuerzas Armadas y el 71% en la Policía.
  • El 78% confía en el Presidente y el 70% en el Gobierno.
  • Un abrumador 75% afirma que el país le está ganando la batalla al crimen organizado, mientras que a nivel regional el 47% siente que está perdiendo esa guerra y un 79% cree que el crimen organizado ostenta «mucho o bastante poder».

El desempeño salvadoreño comprueba que cuando un gobierno entrega seguridad pública, la ciudadanía otorga un cheque en blanco institucional, relegando las libertades formales al segundo plano.

3. Geopolítica en mutación: China gana la batalla del bolsillo frente a EE. UU.

El hallazgo más resonante en materia internacional es el cambio de hegemonía en la percepción de influencia regional. Por primera vez desde que se realiza la medición, el 65% de los latinoamericanos considera positiva la influencia de China en la región, superando al 57% que opina lo mismo de Estados Unidos.

Esta mutación histórica refleja un giro acelerado desde 2020:

  • China: Pasó del 48% al 65% de influencia positiva (+17 puntos porcentuales).
  • Estados Unidos: Se replegó del 60% al 57% (-3 puntos porcentuales).

Marta Lagos, directora de Latinobarómetro, resume con precisión el motor de este avance: «El vacío que llena China es el de los bolsillos, más que cualquier otra cosa». Mientras Washington estuvo enfocado en otras latitudes durante dos décadas, Pekín desplegó una estrategia geoeconómica basada en el acceso masivo a productos asequibles, inversiones de infraestructura clave (como el puerto de Chancay en Perú) y acuerdos comerciales bilaterales.

La ventaja en influencia positiva a favor de China se manifiesta en casi todos los rincones del continente:

  • Perú: 72% para China vs. 62% para EE. UU.
  • El Salvador: 72% para China vs. 64% para EE. UU.
  • Chile: 70% para China vs. 46% para EE. UU.
  • Ecuador: 71% para China vs. 68% para EE. UU.
  • Colombia: 69% para China vs. 60% para EE. UU.

Solo Costa Rica (74% EE. UU. vs. 73% China) y República Dominicana (79% EE. UU. vs. 70% China) mantienen un saldo favorable a la potencia norteamericana.

No obstante, los ciudadanos matizan su juicio: cuando se indaga sobre la opinión o imagen general del país (no sobre su influencia), Estados Unidos conserva un ligero liderazgo con un 63% de valoración favorable, frente al 59% de China y el 58% de la Unión Europea. La atracción cultural, universitaria y de modelo urbano hacia el norte sigue vigente, pero el pragmatismo comercial de China inclina la balanza del poder real.

Informe completo aquí:

Puedes leer: 30 días para poner a prueba la administración Trump; 10 estados claves en peligro – dehablahispana.com

4. La era Trump 2.0 y el «Escudo de las Américas»

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025 ha reconfigurado la relación de Washington con su «patio trasero». Con una nota de 4,7 sobre 10 en su valoración personal y un 59% de desaprobación a su conducción internacional, la gestión de Trump genera recelo en la opinión pública: el 55% de los encuestados prevé que sus políticas tendrán un impacto negativo global.

Sin embargo, la diplomacia estadounidense ha logrado aglutinar a 12 gobiernos de derecha y extrema derecha en la iniciativa denominada «Escudo de las Américas» (que incluye a Argentina, Chile, Colombia, Perú, El Salvador, entre otros). Esta alianza busca contrarrestar la presencia china y combatir el crimen organizado, aunque a costa de una retórica unilateral que amenaza con arrastrar a la región a alineamientos forzados.

El juicio ciudadano frente a las acciones de Washington es fragmentado y contradictorio:

  • Captura de Nicolás Maduro: Cuenta con un aplastante respaldo del 69% de los latinoamericanos.
  • Embargo a Cuba: Es rechazado por el 50% de la población.
  • Guerra contra Irán: Genera una desaprobación masiva del 77%.

La paradoja de la supervivencia

América Latina se encamina hacia el cierre del primer cuarto del siglo XXI sumida en una «pandemia política» de alta volatilidad electoral, con 7 alternancias en las últimas 12 presidenciales y un claro giro pendular hacia la derecha pragmática.

A pesar del pesimismo con respecto al rumbo del mundo (solo 35% cree que va en la dirección correcta) y de sus propios países (35%), el 82% de los latinoamericanos sostiene que ellos y sus familias van en la dirección correcta, y un 78% se declara satisfecho con su vida. Es esa fe individual frente al colapso colectivo lo que evita estallidos revolucionarios masivos. La democracia latinoamericana está magullada, insatisfecha y presionada por la rivalidad geopolítica entre Washington y Pekín, pero —contra todo pronóstico catastrófico— sigue manteniéndose en pie.

Redacción equipo DHH sobre encuesta de Latinobarómetro.

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