La comunidad científica internacional ha puesto sus ojos en el océano Pacífico ante la inminente llegada de un nuevo episodio del fenómeno de «El Niño» en 2026. Tras un periodo dominado por una «La Niña» debilitada, las organizaciones meteorológicas advierten que la transición hacia condiciones de calentamiento es prácticamente un hecho.

04/16/2026. Según los datos más recientes de la NOAA, existe un 61% de probabilidad de que el fenómeno se desarrolle entre mayo y julio de 2026, una cifra que escala hasta un contundente 90% para el cierre de ese año.
Más allá de los «apodos» alarmistas
Aunque en redes sociales y algunos medios de comunicación han proliferado términos como «Niño Godzilla» o «Superniño», los expertos piden cautela. Si bien es cierto que la cantidad de agua caliente en el Pacífico es inusual para esta época, la ciencia aún no puede asegurar la magnitud del evento. Actualmente, la probabilidad de que se convierta en un episodio «muy fuerte» —definido cuando la temperatura superficial del mar supera los 2°C por encima del promedio— es de apenas un 25%.
Bárbara Tapia Cortés, de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), enfatiza que la gran ventaja de este fenómeno es su previsibilidad, lo que otorga a las naciones una ventana de hasta seis meses para activar planes de contingencia.
Un impacto desigual en América Latina y el Caribe
El comportamiento de «El Niño» no es uniforme; su huella depende drásticamente de la geografía y la época del año.
- Entre junio y agosto: Se anticipan condiciones más cálidas en Ecuador, Perú, el norte de Chile y el sureste de Brasil. En contraste, regiones de Centroamérica, el Caribe y el norte de Colombia y Venezuela podrían enfrentar periodos de calor extremo y sequía.
- Hacia final de año (diciembre-febrero): El panorama cambia, trayendo humedad y lluvias a las costas pacíficas de Colombia, Ecuador y Perú, así como al noreste de Argentina y Uruguay. Por otro lado, el norte de Brasil y las Guayanas entrarían en una fase de sequía crítica.
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El factor del cambio climático
Un elemento que añade complejidad al pronóstico es el calentamiento global, que ha elevado la temperatura oceánica unos 0.9°C desde el siglo XIX. Este contexto podría alterar las lógicas conocidas del fenómeno, haciendo que sus efectos sean más extremos o impredecibles. En cuanto a la temporada de huracanes, la tendencia general indica que «El Niño» suele apaciguar la actividad en el Atlántico, pero intensifica la formación de ciclones en el Pacífico.
Ante este escenario, la recomendación de los expertos es clara: la preparación debe comenzar de inmediato, priorizando siempre la información de las autoridades locales para adaptar las medidas a las realidades específicas de cada comunidad.
Redacción Elena Calzadilla para DHH.
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