En un nuevo y agudo capítulo de la tensión política que marca la transición de poder en Colombia, el presidente Gustavo Petro ha prohibido tajantemente el uso de cualquier instalación militar para la ceremonia de posesión de Abelardo De la Espriella, programada para el próximo 7 de agosto. La orden, emitida este domingo a través de sus canales oficiales, establece un muro institucional frente a las pretensiones del mandatario electo de realizar el acto protocolario en un recinto castrense.

07/12/2026.
La postura de Petro: «En los cuarteles no se hacen leyes»
El actual jefe de Estado fundamenta su negativa en una interpretación estricta del marco constitucional y legal. Según Petro, la transmisión del mando debe ceñirse rigurosamente a las leyes de la República y la Constitución, las cuales estipulan que la posesión presidencial debe ocurrir ante el Congreso en su sede principal en Bogotá.
Petro fue enfático al señalar que, como comandante supremo de las Fuerzas Militares, su autoridad se extiende hasta el último segundo antes de que el sucesor preste juramento. «Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento en que el nuevo presidente preste juramento», afirmó, subrayando que en dichas instalaciones se realizan acciones de seguridad y defensa, pero no el debate legislativo que legitima un cambio de mando.
La apuesta de De la Espriella: Reconocimiento a la Fuerza Pública
Desde la orilla del gobierno entrante, la intención de trasladar la ceremonia a una guarnición militar no es un capricho logístico, sino un acto cargado de simbolismo político. El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, defendió la propuesta como una «demostración de reconocimiento» y un espaldarazo institucional a los miembros de la fuerza pública.
El equipo de De la Espriella sostiene que el lugar elegido representa un mensaje de unidad y respeto hacia los «defensores de la patria». No obstante, este anuncio ha profundizado el «choque» entre la administración saliente y el gabinete electo, sumándose a otras fricciones durante el proceso de empalme.
Puedes leer: Mundial del futbol político: Se jugó la final del Capitalismo vs. Socialismo; sepa quién ganó – dehablahispana.com
El Congreso del 20 de julio: El árbitro de la disputa
A pesar de la prohibición presidencial, la última palabra podría no estar dicha. La estrategia del equipo de De la Espriella apunta ahora hacia el nuevo Congreso que se posesionará el próximo 20 de julio. Debido a que el acto de posesión es formalmente una sesión del Congreso de la República, será este cuerpo parlamentario el que defina si se autoriza o no el traslado del relevo presidencial a un cantón militar.
Fuentes cercanas al proceso sugieren que Abelardo De la Espriella cuenta actualmente con las mayorías legislativas necesarias en el nuevo Congreso para aprobar esta solicitud, lo que plantea un escenario de conflicto de poderes sin precedentes entre la voluntad del presidente saliente y la autonomía del poder legislativo entrante.
Redacción equipo DHH.
Más historias
Marco Rubio y la «Gobernanza por WhatsApp» a una Venezuela bajo Tutela
Perú: Fujimori intentara el retorno del orden con una nueva alianza continental
El Escudo de las Américas, encabezado por EE.UU., pide respetar transición en Colombia