Mario Puzo: «Delcy, el poder no lo es todo, el poder es lo único»

Comparte!!!

«El poder no lo es todo, el poder es lo único.» Mario Puzo fue un escritor y guionista estadounidense, célebre por su novela El padrino (1969), que revolucionó la narrativa sobre el crimen organizado. La célebre máxima inmortalizó en «El último don» resume la premisa cardinal de la ciencia política aplicada: la ideología, los dogmas de fe y los discursos de barricada son vehículos transitorios; la permanencia en las estructuras de mando es el verdadero fin absoluto. En el escenario político venezolano contemporáneo, la gestión de Delcy Rodríguez como presidenta interina —fenómeno que diversos analistas denominan informalmente como «el Delcinato»— representa la escenificación empírica de esta premisa.

08/12/2026. Para garantizar la gobernabilidad, contener las rupturas internas y asegurar el reconocimiento internacional tras la salida forzada de Nicolás Maduro, el liderazgo de Rodríguez ha ejecutado un giro pragmático de 180 grados. Este proceso ha desmantelado progresivamente los pilares retóricos del chavismo radical para sustituirlos por un realismo político donde los antiguos «archienemigos» se convierten en aliados estratégicos y las viejas restricciones ideológicas quedan relegadas al olvido.

La diplomacia de la necesidad

Durante más de dos décadas, el relato oficial venezolano fundamentó su cohesión interna en la confrontación directa contra el «imperialismo estadounidense». Sin embargo, la permanencia en Miraflores exigía resolver la asfixia financiera y el aislamiento diplomático.

La administración de Rodríguez pasó de la condena frontal a la cooperación táctica con Washington, manteniendo canales directos de trabajo con el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro de EE.UU. La Casa Blanca ha apostado por un «pragmatismo utilitario», reconociendo en la cúpula que encabeza Rodríguez la capacidad operativa para mantener el control territorial, la estabilidad institucional y la continuidad administrativa en el país.

Este entendimiento incluyó gestos inéditos en el plano multilateral, como la decisión del gobierno venezolano de tramitar su salida de la Corte Penal Internacional (CPI). La medida fue respaldada explícitamente por voceros del gobierno de Estados Unidos, escenificando una convergencia de intereses entre Caracas y Washington que habría resultado impensable en las etapas previas del movimiento político.

Apertura multilateral y la reconciliación con el FMI

Uno de los virajes doctrinales más pronunciados se observa en el ámbito económico y financiero. Durante años, organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fueron calificados por la doctrina oficialista como instrumentos de subordinación colonial.

Ante los retos de reconstrucción de infraestructura provocados por la crisis climática y los eventos sísmicos de 2026, la presidenta encargada restableció de manera formal las conversaciones con el FMI tras una pausa de seis años. El Ejecutivo activó mesas técnicas con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para gestionar el uso de reservas, solicitar fondos no reembolsables y habilitar líneas de crédito destinadas a la recuperación del país.

La celebración pública de estos acercamientos demuestra cómo la urgencia presupuestaria y la supervivencia institucional neutralizan los vetos doctrinales que en el pasado paralizaron la economía nacional.

Asistencia técnica de Israel y giro geopolítico

El cambio de prioridades geopolíticas también se refleja en el ámbito de las relaciones bilaterales. Mientras que la diplomacia venezolana sostuvo durante más de quince años una postura de ruptura explícita y condena hacia el Estado de Israel, la necesidad de evaluar y recuperar infraestructuras colapsadas motivó la recepción directa de brigadas y equipos especializados israelíes en territorio nacional.

La aceptación de cooperación técnica de actores previamente clasificados como antagonistas ideológicos evidencia que, cuando el control estatal está en riesgo, los imperativos funcionales priman sobre los alineamientos históricos.

4. La pugna interna: El choque inevitable con la ortodoxia purista del PSUV

El viraje impuesto por Delcy Rodríguez no solo ha remodelado la política exterior, sino que ha desatado una verdadera fractura tectónica dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Figuras del ala más ortodoxa y radical como Mario Silva, histórico conductor de La Hojilla, o la exministra Iris Varela, se han rebelado públicamente tachando las negociaciones con la oposición y el acercamiento a Estados Unidos de «falsedad», «sometimiento» o «traición» al legado de Hugo Chávez. Silva ha llegado a denunciar en medios y redes que el nuevo gabinete «está cambiando todo sin haber sido electo para ello», mientras Varela boicotea abiertamente los diálogos e impulsa protestas simbólicas contra la presencia estadounidense e israelí. Sin embargo, la reacción visceral de estas viejas figuras de vanguardia expone una limitación estructural: su incapacidad analítica para comprender la verdadera mecánica del poder estatal en momentos de crisis.

Para los cuadros fundamentalistas del chavismo, la doctrina es un templo intocable; para el realismo político que encarna Rodríguez, la doctrina es un simple ropaje contingente. Exponentes como Silva o Varela carecen de la flexibilidad y la agudeza política necesaria para entender que el pragmatismo no es una defección moral, sino un mecanismo biológico de supervivencia para el régimen. Incapaces de descifrar que sin concesiones estructurales al capital internacional, al FMI y al propio Departamento de Estado el aparato de gobierno colapsaría por completo, los guardianes del dogma prefieren aferrarse a la inmovilidad ideológica. Rodríguez, en cambio, ha neutralizado su resistencia interna sabiendo que el descontento de la ortodoxia es un costo marginal y asumible frente al fin supremo y absoluto de retener el control de las instituciones.

Puedes leer: La capitulación ideológica de Delcy Rodríguez frente a Israel: La retórica se rindió antre el pragmatismo – dehablahispana.com

5. Reformas internas y la reestructuración del aparato estatal

La consolidación del poder no solo ha requerido alianzas externas, sino una reorganización profunda dentro del estamento interno. Rodríguez ha impulsado modificaciones legislativas y ejecutivas orientadas a flexibilizar el marco económico, despenalizar el uso de divisas extranjeras e intensificar el diálogo con el sector privado tradicional.

En el frente militar y de seguridad, el gobierno interino ha promovido la renovación de mandos en la cúpula de las Fuerzas Armadas y organismos de inteligencia, asegurando una cadena de mando alineada con la nueva directriz pragmática y desplazando a los sectores radicales que cuestionan la apertura hacia Occidente.

En El Príncipe (1513), Maquiavelo sostiene que la principal obligación de un gobernante es mantenere lo stato (conservar el Estado y su posición de mando). Para el, las virtudes morales o las convicciones ideológicas deben supeditarse a la necesidad y a la capacidad de adaptarse a la fortuna. Cuando la supervivencia del régimen se ve amenazada, las promesas pasadas y los discursos dogmáticos se convierten en lastres que el gobernante prudente debe descartar para evitar la ruina.

El ejercicio del gobierno interino por parte de Rodríguez representa la transición forzada de la ética de la convicción chavista hacia una ética de la responsabilidad impulsada por el realismo político. Los discursos antiimperialistas y las fronteras ideológicas del pasado revelan su verdadera naturaleza: instrumentos de movilización retórica que se conservan mientras son útiles y se archivan cuando el poder exige negociar con el antiguo rival.

El análisis de la coyuntura venezolana confirma que la sentencia plasmada por Mario Puzo en sus crónicas sobre el poder opera con precisión matemática: las doctrinas cambian, las alianzas se reconfiguran y los discursos se amoldan, confirmando que en la alta política la conservación del mando no es solo un objetivo secundario, sino la única variable verdaderamente permanente.

Redacción equipo DHH con ayuda de IA.

 - 
Arabic
 - 
ar
Bengali
 - 
bn
German
 - 
de
English
 - 
en
French
 - 
fr
Hindi
 - 
hi
Indonesian
 - 
id
Portuguese
 - 
pt
Russian
 - 
ru
Spanish
 - 
es