EE.UU. va contra Nicaragua por socavar principios democráticos de hemisferio

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La sombra del autoritarismo ha dejado de ser una sospecha para convertirse en una declaración de guerra contra la democracia en Nicaragua. El dictador Daniel Ortega ha dinamitado los últimos puentes con la institucionalidad al oficializar su voluntad de eliminar las elecciones, una medida que busca impedir cualquier posibilidad de cambio cívico y que ha desatado una tormenta diplomática global.

07/21/2026. El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha liderado la ofensiva verbal y política, acusando al régimen de Ortega y Rosario Murillo de socavar los principios fundamentales del hemisferio. Según Rubio, la pareja dictatorial ha «abandonado incluso la pretensión de consentimiento popular», dejando al descubierto una naturaleza autoritaria que ya no intenta disimularse.

El «nodo operativo» de la subversión

La estrategia de la administración Trump no solo apunta al presente, sino que desentierra el pasado de Nicaragua como base de operaciones para la «expansión cubana». Informes del Departamento de Estado señalan que, bajo el mando sandinista, el país funcionó como un santuario y canal de suministros para insurgencias marxistas en toda la región, perfeccionando un modelo de guerra de desgaste, espionaje e infiltración diseñado por La Habana.

Esta conexión histórica es la base de las nuevas y severas medidas de Rubio contra el «terrorismo de izquierda». Entre las acciones inmediatas destaca una política de restricción de visas para extranjeros que financien o faciliten redes violentas de extrema izquierda, una medida que, según líderes opositores, tiene el nombre de los dictadores nicaragüenses grabado en ella.

Un aislamiento que se profundiza

La condena no ha sido exclusiva de Washington:

  • Costa Rica: La expresidenta Laura Chinchilla expresó su indignación ante la intención de Ortega de perpetuarse mediante el «fraude y la represión».
  • OEA y Cancillerías: Organismos internacionales y países vecinos como Costa Rica han exigido la restitución de espacios cívicos, mientras que el régimen responde con ataques diplomáticos, calificando de «atrevidas» las demandas de democracia.
  • Ruptura con Italia: En un movimiento que refuerza su imagen de paria internacional, la dictadura rompió relaciones con Italia tras ser cuestionada por proteger a Alessio Casimirri, un exmiembro de las Brigadas Rojas vinculado al asesinato de Aldo Moro.

Puedes leer: EE.UU. publica informe que expone 6 décadas de espionaje y subversión cubana – dehablahispana.com

El fin de los «guantes de seda»

Para expertos en relaciones internacionales como Carlos Murillo, el panorama ha cambiado drásticamente. Mientras que anteriormente se consideraba que Washington trataba a Nicaragua con «guantes de seda» en comparación con Cuba o Venezuela, la llegada de Rubio a la Secretaría de Estado marca el inicio de una presión asfixiante. Con el régimen nicaragüense comparado ya con la autocracia de Corea del Norte por su nivel de impunidad y deriva totalitaria, la comunidad internacional se enfrenta al reto de decidir hasta cuándo permitirá que el clan Ortega-Murillo siga profundizando su tiranía sin asumir costos políticos definitivos.

Redacción equipo DHH.

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