El comunicador y analista político dominicano Luisín Jiménez lanzó un contundente diagnóstico sobre el reciente regreso de la lideresa opositora María Corina Machado a suelo venezolano, advirtiendo que su supervivencia política depende de un giro conveniente en su postura. Según el comentarista, Machado debe archivar de inmediato el sentimentalismo patriótico y la retórica incendiaria de venganza si pretende convertirse en la próxima presidenta de Venezuela.

10/27/2026. El análisis sobre la reaparición de María Corina Machado —quien ingresó a Venezuela tras realizar un periplo por Panamá y Colombia para luego cruzar por vía terrestre— comenzó cuestionando el relato oficialista. Frente a las acusaciones del régimen, en boca de Delcy Rodríguez, que calificaron el trayecto de Machado como un «show» alegando que las terminales aéreas estaban operativas, Jiménez sostuvo que el retorno de la opositora responde a un cambio geopolítico de fondo.
Para el analista, el movimiento coincide con el inminente agotamiento del rol de Delcy Rodríguez en el tablero de poder, en un escenario donde el senador estadounidense Marco Rubio lidera de facto las directrices de Washington respecto a la transición venezolana. En este nuevo marco, el único obstáculo real entre Machado y la presidencia es la convocatoria a unos comicios electorales.
Fuera el patriotismo: El imperativo de la realpolitik con Washington
Sin embargo, el comunicador fue tajante al señalar que la estrategia opositora tradicional está completamente obsoleta. Jiménez advirtió a Machado que ni a Donald Trump ni a Marco Rubio les interesan las proclamas encendidas ni los discursos de revancha; el único factor determinante para la Casa Blanca es la garantía absoluta de los intereses económicos y estratégicos de Estados Unidos en territorio venezolano.
«María Corina, deja esos sentimientos patrióticos si quieres llegar a la presidencia y manéjate como una política profesional», sentenció Jiménez durante su intervención. A juicio del comentarista, cualquier pretensión de soberanía purista es inviable sin la fuerza coercitiva de Washington, ya que el chavismo aún preserva recursos financieros y capacidad armada para derrocar a un gobierno electo que no cuente con el blindaje directo de la administración estadounidense.
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La lección de «la mosquita muerta»: Negociar para sobrevivir
En uno de los momentos más incisivos de su exposición, Jiménez exhortó a Machado a emular el pragmatismo frío de las figuras del propio régimen, refiriéndose a Delcy Rodríguez como una «mosquita muerta» que supo posicionarse estratégicamente para negociar su salida e inmunidad junto a su entorno sin terminar en prisión.
La recomendación para la lideresa opositora es arrojarse «en los brazos de Trump» y convencer de inmediato a Marco Rubio de que las inversiones estadounidenses estarán protegidas. El analista alertó que mientras en Washington persistan dudas sobre la capacidad de la oposición para resguardar dichos intereses, la celebración de elecciones será pospuesta indefinidamente hasta que surja un actor que sí otorgue tales garantías.
De la trinchera opositora al pragmatismo de Estado
Finalmente, Jiménez enfatizó que Machado ostenta un respaldo popular abrumador de aproximadamente un 70% frente a un 30% de chavismo residual. No obstante, reiteró que la legitimidad en las urnas es insustancial si no se acompaña de astucia diplomática, capacidad de sonreír al enemigo y el abandono de la postura de resistencia.
«Tienes que actuar con inteligencia y dejar ese discurso incendiario que eso es de opositor. Ya tú estás casi en el gobierno», concluyó el analista, instando a la dirigente venezolana a asumir la conducción política con la frialdad que exige el verdadero ejercicio del poder.
Redacción equipo DHH sobre video en YouTube
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