A exactamente 30 días de que se celebren las elecciones de medio término en Estados Unidos, el politólogo y analista Manuel Cruz ha presentado un exhaustivo diagnóstico sobre el proceso electoral más complejo del planeta. Calificadas como el examen político más trascendental del escenario internacional, estas votaciones no solo definirán la reconfiguración del Congreso estadounidense, sino que se erigen como un auténtico plebiscito sobre la gestión del presidente Donald Trump y la estabilidad de su política interna.

10/02/2026.
El principio de la «democracia dividida»: Un plebiscito cada dos años
Para comprender la dinámica de este proceso, Cruz destaca el concepto de «democracia dividida», teorizado por el académico estadounidense James Storbert del Centro de Estudios de Temas Congresuales y Presidenciales. A diferencia de la división clásica de poderes, el sistema estadounidense otorga facultades especiales al Congreso, al Ejecutivo y al Poder Judicial para garantizar un riguroso esquema de pesos y contrapesos, donde figura además el recurso del veto presidencial.
En este marco institucional, las elecciones de medio mandato —celebradas cada dos años— funcionan en la práctica como una evaluación plebiscitaria sobre la gestión de la Casa Blanca. Cuando el partido de gobierno sale victorioso, valida y legitima el rumbo de sus políticas públicas; por el contrario, un revés electoral refleja el rechazo directo del electorado y activa al Senado como un freno determinante ante las iniciativas del Ejecutivo.
Radiografía de la boleta: Los cargos en disputa en el mapa nacional
Aunque la atención suele centrarse en el Capitolio, el despliegue electoral abarca una vasta estructura gubernamental a nivel federal y estatal. En el nivel legislativo federal, se renovará la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, cuyos integrantes ejercen mandatos de dos años. En paralelo, se someterá a votación un tercio de la matrícula del Senado, cuyos miembros son elegidos por periodos de seis años mediante un sistema rotativo dividido en tres clases.
Para esta contienda, corresponde la renovación de la Clase II (compuesta por 33 senadores), a la que se suman dos elecciones especiales para cubrir los puestos vacantes que dejaron el actual vicepresidente JD Vance por Ohio y el Secretario de Estado por la Florida, sumando un total de 35 senadurías en juego. A nivel territorial, los ciudadanos acudirán a las urnas para elegir a 36 gobernadores, 31 vicegobernadores, 30 fiscales generales y 26 secretarios de Estado, además de una amplia gama de autoridades locales, juntas escolares, jefaturas de policía y plebiscitos estatales.
Tradición e ingeniería electoral: Del origen agrícola a las modalidades de voto
El calendario electoral estadounidense responde a una singular tradición del siglo XIX que fija la jornada de votación el primer martes después del primer lunes de noviembre. Cruz explica que este diseño se originó en una sociedad mayoritariamente agrícola: se descartaron los fines de semana para no interferir con las prácticas religiosas de la población, se reservó el lunes como día de viaje hacia las demarcaciones y el miércoles como día de mercado. Asimismo, se fijó el mes de noviembre porque las cosechas ya habían concluido y el invierno aún no mostraba su rigor.

A esta tradición histórica se suma una diversidad de reglas de sufragio según la jurisdicción:
- Voto mayoritario (46 estados): Resulta electo el candidato que obtenga la mayor cantidad de sufragios, sin importar la magnitud del margen.
- Voto calificado (Luisiana y Georgia): Se requiere alcanzar el 50% más uno de los votos para ganar; de lo contrario, las dos candidaturas más votadas van a segunda vuelta.
- Votación preferencial / RCB (Maine y Alaska): Proceso de selección mediante listas preferenciales donde los aspirantes con mayor simpatía avanzan a la boleta definitiva.

Tendencias históricas y encuestas: La encrucijada del Partido Republicano
Las proyecciones numéricas anticipan un panorama adverso para el oficialismo republicano. Las encuestas reflejan una intención de voto favorable a los demócratas con un 53% frente al 42% del bando republicano. Este escenario se alinea con una contundente tendencia histórica: desde la Segunda Guerra Mundial, en 17 de 19 elecciones de medio término el partido de gobierno ha resultado perdedor. Además, los registros entre 1914 y 2018 muestran que el partido en la Casa Blanca pierde un promedio histórico de 27 bancas en la Cámara de Representantes y 6 en el Senado.
Frente a esta vulnerabilidad, el presidente Donald Trump ha emprendido una gira electoral de 32 días para respaldar a sus candidatos, cuya intención de voto se ha visto lastrada por la baja popularidad de la administración. La exposición republicana es considerablemente mayor: de los 35 escaños del Senado en disputa, 22 son defendidos por republicanos y solo 13 por demócratas. A este factor se suma el rechazo de los votantes independientes, de los cuales aproximadamente el 60% se manifiesta en contra de la gestión del mandatario.
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Avance demócrata en feudos conservadores y los números para el control del Congreso
El análisis de Manuel Cruz advierte sobre la existencia de 10 estados históricamente republicanos que hoy se encuentran en abierta disputa, registrando ventajas marginales para el Partido Demócrata. Un caso emblemático ocurre en Texas, donde el candidato a fiscal general respaldado por Trump logró desplazar a Cornyn de la contienda; en esta demarcación, donde ningún demócrata gana desde 1994, la oposición aventaja actualmente por cinco puntos porcentuales. Dinámicas similares de riesgo para el conservadurismo se observan en estados como Carolina del Sur, Iowa y Kansas.
De concretarse la derrota republicana, el margen para un cambio de hegemonía en el Capitolio es sumamente estrecho: los demócratas únicamente necesitan ganar 4 escaños en la Cámara de Representantes y obtener 4 votos netos en el Senado para alcanzar la cifra mínima de 51 senadores y controlar la Cámara Alta. De ser así, el analista concluye que la administración enfrentará un escenario altamente desfavorable, donde el presidente Trump no solo perderá margen de gobernabilidad, sino que comenzará a ser desafiado internamente dentro de su propia organización política.
Redacción equipo DHH sobre video de YouTube.
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