EE.UU. emula a los olímpicos con Venezuela: Van por el Oro (y minerales críticos)

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Tras asegurar el control de las mayores reservas de crudo de Venezuela, la administración de Donald Trump ha puesto en marcha una estrategia para expandir su influencia sobre los vastos recursos minerales del país sudamericano, con especial interés en el oro y otros metales estratégicos para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

09/08/2026. Este movimiento representa una profunda reconfiguración geopolítica en la región, consolidando un giro radical tras la intervención militar estadounidense que culminó con el derrocamiento de Nicolás Maduro en una incursión en enero de 2026.

Hay un interes logico por el oro y los minerales críticos. Venezuela es la «Tierra de Canaán» en América, debido a su inigualable abundancia de recursos naturales, no existe otro país en el continente más rico que este. ya que estos minerales son el motor del mundo en el siglo XXI; estos son componentes esenciales para fabricar celulares, tabletas y cualquier aparato tecnológico que posea un botón de encendido..

De las reservas petroleras al oro estratégico

La ofensiva estadounidense en territorio venezolano no se detiene en los hidrocarburos. Según fuentes cercanas a las discusiones, la Casa Blanca busca facilitar la entrada de inversiones norteamericanas en el sector minero local. El plan contempla no solo el oro, sino también el acceso directo a suministros de minerales cruciales indispensables para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Esta expansión llega apenas una semana después de que el presidente Donald Trump anunciara un acuerdo mediante el cual Estados Unidos asumirá el control mayoritario de más de 65,000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano. No obstante, las intenciones de Washington van más allá del crudo, trazando un «camino paralelo» enfocado en los minerales críticos.

Para avanzar en esta iniciativa, el gobierno estadounidense considera una serie de medidas que incluyen el borrador de una orden ejecutiva centrada en los minerales críticos de Venezuela, aunque funcionarios de la Casa Blanca sugieren que las leyes actuales ya ofrecen un marco sólido de inversión. Mientras tanto, funcionarios estadounidenses ya han sostenido reuniones con ejecutivos de empresas mineras para medir el interés de inversión.

Puedes leer: Trump va por la «Tierra de Canaán» en el Caribe; Delcy es más útil para sus intereses – dehablahispana.com

Un giro geopolítico tras la caída de Maduro

El tablero político de Caracas ha cambiado de forma drástica. Nicolás Maduro, el líder socialista que gobernó el país y construyó sólidas alianzas económicas y diplomáticas con China, se encuentra hoy recluido en una prisión federal de la ciudad de Nueva York enfrentando cargos por narcotráfico (los cuales él niega).

En su lugar, Delcy Rodríguez (quien fuera vicepresidenta de Maduro) asumió la presidencia interina del país tras su derrocamiento y ha aumentado significativamente la cooperación con Washington. La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, confirmó recientemente que ambas naciones se están beneficiando de una «renovada cooperación entre nuestros gobiernos y de nuevas inversiones de empresas occidentales en industrias clave de Venezuela».

Como parte de este terreno legal y de inversión, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. emitió autorizaciones especiales en marzo para permitir transacciones relacionadas con el oro de origen venezolano —incluyendo operaciones ligadas a la minera estatal Minerven—, licencias que posteriormente se ampliaron para cubrir otros minerales y permitir servicios de minería y negociaciones de contratos de inversión.

El dilema de la soberanía: ¿Inversión o colonialismo?

La velocidad y profundidad de las medidas otorgadas a Washington han encendido alarmas dentro de Venezuela, donde existen temores de que Donald Trump esté convirtiendo al país en una «colonia moderna».

A pesar del enorme interés extranjero, los expertos y analistas advierten que reactivar el sector minero venezolano no será sencillo debido a la incertidumbre y serios desafíos estructurales:

  1. Datos geológicos obsoletos: La información sobre el potencial real del subsuelo venezolano no se actualiza de manera rigurosa. Un informe gubernamental de 2018 utilizó los términos «reserva» y «recurso» de manera intercambiable, lo que dificulta determinar cuánto mineral puede extraerse de manera económica. Un mapa oficial de 2021 identificó depósitos de cobre, níquel, coltán, uranio y tungsteno, pero sin precisar volúmenes, y el país no parece poseer reservas considerables de tierras raras.
  2. Vacío de control estatal: Grandes extensiones del Arco Minero del Orinoco —una vasta área cerca de las fronteras con Guyana y Brasil— permanecen bajo el control de grupos ilegales.
  3. Infraestructura deficiente: El país arrastra una infraestructura débil que, junto con la minería ilegal y la incertidumbre en las estimaciones mineras, frena las inversiones a gran escala a la espera de estudios geológicos actualizados.

Para intentar paliar esto, los legisladores venezolanos aprobaron por unanimidad en abril una ley de minería con el objetivo de impulsar nuevas inversiones. Esta norma dicta que los yacimientos minerales siguen siendo propiedad del gobierno y establece una regalía de hasta el 13% sobre el valor bruto de la producción de un mineral.

Mientras Washington acelera sus planes para contrarrestar la expansión económica de China en la región, el subsuelo de Venezuela se convierte en el nuevo escenario de la geopolítica de los recursos naturales.

Redacción libre equipo DHH sobre lectura de kiskadeewatch.com

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