El congresista Mario Díaz-Balart ha salido al paso de los recientes informes periodísticos que sugerían un posible pacto de impunidad para la cúpula gobernante en Cuba. Según el legislador, las versiones difundidas por medios como USA Today y The Telegraph sobre un supuesto acuerdo que otorgaría inmunidad a los Castro y a Miguel Díaz-Canel a cambio de reformas económicas son, en esencia, falsedades basadas en fuentes anónimas.

03/12/2026. Díaz-Balart fue enfático al distinguir entre el diálogo diplomático y la claudicación. Si bien confirmó que han existido conversaciones de alto nivel con funcionarios cercanos a Raúl Castro, aclaró que estas bajo ninguna circunstancia constituyen una «negociación» para oxigenar al régimen. El congresista comparó esta estrategia con la aplicada anteriormente hacia los gobiernos de Irán y Venezuela: una política de presión donde se ofrecen «opciones» de salida, pero no legitimidad ni tiempo para maniobrar.
El legislador subrayó que la actual administración estadounidense ha marcado una ruptura definitiva con las políticas de gobiernos anteriores. Mientras criticó la postura de las gestiones de Obama y Biden por «decirle al adversario lo que Estados Unidos no va a hacer», elogió la determinación del presidente Trump de mantener todas las opciones sobre la mesa, incluyendo el uso de la fuerza si fuera necesario.
«Este presidente no juega», aseguró Díaz-Balart, quien destacó su posición estratégica en el Congreso como pieza clave en la formulación de la política exterior hacia la isla. Según su análisis, el régimen de La Habana se encuentra en una situación crítica y «no va a sobrevivir» al actual periodo presidencial, pues las puertas se están cerrando aceleradamente, tal como ocurrió con sus aliados en Teherán y Caracas.
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Un mensaje directo a la dictadura
Para el congresista, la desconfianza interna dentro del «corrupto régimen narcoasesino» de Cuba es un factor que Washington está observando de cerca. El mensaje enviado es claro: el cambio en Cuba es inevitable y, aunque se espera que sea por una vía amistosa, la Casa Blanca no está dispuesta a aceptar la continuidad de una tiranía que representa un peligro para el hemisferio.
Con estas declaraciones, Díaz-Balart reafirma que la hoja de ruta de los congresistas cubanoamericanos y la administración es de presión total, desestimando cualquier rumor de «borrón y cuenta nueva» para quienes han detentado el poder por siete décadas.
Redacción elena Calzadilla para DHH sobre entrevista en Telemundo a Díaz-Balart
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