Lula en la ONU: «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie»

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En la apertura del 81.º debate general de las Naciones Unidas, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, denunció el nivel más bajo de credibilidad del organismo desde 2003, criticó el uso del veto de los miembros permanentes y trazó una férrea línea de soberanía frente a injerencias externas, presiones corporativas y castigos arancelarios.

09/22/2026. En su décima intervención inaugural del debate general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ofreció un discurso categórico en el que afirmó que la institución atraviesa su momento más crítico desde 2003. Ante el pleno de la 81.ª Asamblea General, el mandatario manifestó sentirse movido por la «indignación» al constatar que la credibilidad de la ONU ha caído a mínimos históricos y que el organismo está fallando en su misión fundamental de evitar las guerras.

El parálisis del Consejo de Seguridad

Lula centró una parte sustancial de sus críticas en el Consejo de Seguridad, al cual acusó de estar paralizado y de no cumplir su función protectora para los países vulnerables que carecen de arsenales militares. Recordó que ya en 1946 Brasil advirtió sobre el alto costo que pagaría la comunidad internacional por otorgar el derecho de veto a las grandes potencias, un mecanismo al que calificó como el «privilegio de la insensatez».

Asimismo, lamentó los efectos globales de las guerras en Gaza y Ucrania, señalando que el estrecho de Ormuz se ha transformado en una trinchera de conflicto que encarece los combustibles en todo el mundo. Durante su alocución, condenó además las presiones y sanciones ejercidas contra la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos, Francesca Albanese.

Soberanía nacional: «No necesitamos portaaviones»

Con referencias implícitas a la política exterior estadounidense del presidente Donald Trump, el jefe de Estado brasileño advirtió sobre el recrudecimiento de las tentaciones hegemónicas en la región. «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie», sentenció enfáticamente, siendo interrumpido por la multitud.

El mandatario rechazó la injerencia extranjera en procesos electorales y las investidas neocoloniales sobre recursos estratégicos. En el ámbito de la seguridad, aseguró que Brasil no «tercerizará la responsabilidad» de combatir a las facciones del crimen organizado —como el PCC y el Comando Vermelho— ni aceptará la militarización de sus costas: «No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas», aseveró.

Protección de recursos estratégicos y soberanía digital

En el plano económico e infraestructura pública, Lula denunció las presiones de empresas multinacionales que intentan privatizar el PIX, la plataforma pública y gratuita de pagos electrónicos de Brasil. Del mismo modo, lanzó un ataque frontal contra la industria multimillonaria de las apuestas en línea («bets»), acusándola de convertir la adicción en lucro, sobreendeudar a las familias y destruir hogares, remarcando que Brasil no tolerará ese modelo de negocio.

Respecto a la transición ecológica, el mandatario destacó que su país se mantiene como referente mundial en energía verde y enfatizó que el acceso a sus reservas de minerales críticos y tierras raras estará supeditado a la generación de valor local y la transferencia tecnológica. En cuanto a la gobernanza tecnológica, alertó sobre los peligros de las «Big Tech» e Inteligencia Artificial bajo el mando de «tecno-oligarcas», haciendo un llamado, citando reflexiones del papa León XIV, a no separar la tecnología de la conciencia y la responsabilidad.

Resistencia económica y reformas sociales

A pesar de las medidas proteccionistas que imponen aranceles del 25% y 12,5% por parte de Estados Unidos, el mandatario proyectó un récord histórico en las exportaciones brasileñas para este año, sosteniendo que el país ha retomado un crecimiento sustentado.

Lula también llevó debates domésticos de alto impacto al foro internacional, defendiendo la aprobación constitucional para terminar con la jornada laboral 6×1 en Brasil. Sostuvo que garantizar dos días semanales de descanso es una medida vital para aliviar la sobrecarga de trabajo doméstico que pesa sobre las mujeres, e hizo un llamado global para erradicar el feminicidio e impulsar la equidad de género.

Una alocución aclamada por el pleno

Durante los aproximadamente 20 minutos de su discurso —tras haber sostenido encuentros previos con figuras internacionales como António Guterres, Yamandú Orsi, Zohran Mamdani y Bernie Sanders—, la intervención del presidente brasileño fue interrumpida por aplausos en cuatro ocasiones clave:

  1. Memoria histórica: Al destacar que la asamblea reconoció el tráfico de africanos esclavizados como el más grave crimen contra la humanidad.
  2. Derechos humanos: Al defender la labor de la relatora Francesca Albanese y el respeto al Tribunal Penal Internacional.
  3. Autonomía geopolítica: Al proclamar con firmeza que «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie».
  4. Igualdad de género y laboral: Al abogar por la eliminación de la escala de trabajo 6×1 y el fin de la violencia contra las mujeres.

Redacción equipo DHH sobre lectura de agencias.

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