La ofensiva militar de Bukele en Haití se acentúa con las pandillas al conseguir un vehículo incendiado

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El despliegue de más de 2.000 efectivos militares salvadoreños en territorio haitiano ha marcado un punto de inflexión en la crisis de seguridad de la nación caribeña. Equipados con helicópteros, drones y vehículos blindados, los soldados salvadoreños iniciaron operaciones de gran escala tras la desaparición de cuatro técnicos militares ocurrida el 18 de octubre de 2026 durante una emboscada perpetrada por bandas armadas en las cercanías de Puerto Príncipe.

11/04/2026. Los operativos de rastreo concentraron su radio de acción en la zona de Santo, dentro de la comuna de Croix-des-Bouquets. En esta localidad, fuerzas conjuntas integradas por la Policía Nacional de Haití (PNH), efectivos internacionales y militares salvadoreños localizaron el vehículo calcinado en el que se desplazaban los cuatro soldados al momento del ataque. Pese a la recuperación del automóvil destruido por las bandas armadas el pasado 2 de noviembre, las autoridades confirmaron que no se hallaron rastros ni detalles sobre el paradero o el estado de los militares secuestrados.

«No es una invasión»: la narrativa de Bukele frente a las bandas

Ante la escala del operativo, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, defendió públicamente el despliegue asegurando que la misión no constituye una invasión, sino una acción enfocada en el rescate de sus compatriotas y en colaborar para liberar a Haití de las pandillas. En mensajes difundidos a través de la red social X y redactados en criollo haitiano, el mandatario afirmó que las organizaciones criminales locales parecen evitar un enfrentamiento directo con sus tropas. La incursión salvadoreña se realiza con la autorización de las autoridades haitianas y ha contado con muestras de respaldo por parte de pobladores en las zonas intervenidas.

Ofensiva en Cul-de-Sac y el pronunciamiento de la pandilla 400 Mawozo

En el terreno táctico, el contingente salvadoreño emprendió una ofensiva terrestre en la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de la capital, dirigida a desarticular a las pandillas Chen Mechan y 400 Mawozo. Frente a la presión militar, Wilson Joseph (alias «Lanmò Sanjou»), líder de 400 Mawozo, envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, solicitando la apertura de un diálogo de paz e insinuando que los cuatro técnicos habrían fallecido, afirmación de la que no presentó ninguna prueba.

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Autonomía operativa y la postura de las Naciones Unidas

Aunque El Salvador participaba previamente en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) autorizada por la ONU, el organismo internacional aclaró que la mayoría del nuevo contingente salvadoreño opera fuera del mandato de la GSF. Las fuerzas adicionales enviadas por Bukele responden directamente a la cadena de mando de la Fuerza Armada salvadoreña y del Ministerio de la Defensa Nacional, manteniendo una estructura de decisión totalmente ejecutiva desde San Salvador.

Redacción equipo DHH.

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